El lince ibérico se afianza en las Subbéticas jiennenses y llega a Alcaudete
Andalucía alcanza 885 linces ibéricos y las Subbéticas jiennenses, incluido Alcaudete, consolidan un nuevo núcleo reproductor.
Andalucía contabilizó 885 ejemplares de lince ibérico en 2025, 49 más que el año anterior, según los últimos datos de seguimiento de la especie. La cifra representa aproximadamente un tercio de los 2.663 linces censados en el conjunto de la Península Ibérica.
Sierra Morena Oriental de Andalucía se mantiene como el principal núcleo de presencia del felino en la Península, con 613 ejemplares repartidos entre las poblaciones de Andújar-Cardeña, Guarrizas y Guadalmellato, en las provincias de Jaén y Córdoba.
El crecimiento de la especie también se está produciendo fuera de sus territorios históricos. En la Campiña del Guadalquivir y las Subbéticas jiennenses, especialmente en el entorno de Torredelcampo, Pegalajar, Alcaudete y Sierra Mágina, se han contabilizado 44 linces, nueve hembras reproductoras y 17 cachorros.
Este nuevo núcleo tiene un valor estratégico por su ubicación entre Sierra Morena Oriental y Sierra Arana, en Granada. La zona actúa como corredor natural y facilita la conexión entre ambas poblaciones, reduciendo el aislamiento del núcleo granadino y favoreciendo la expansión del lince hacia el sureste de la provincia de Jaén.
En el conjunto de Andalucía se han identificado 622 ejemplares adultos o subadultos y 263 cachorros, además de 180 hembras reproductoras o territoriales. Doñana-Aljarafe, con 133 linces, y Sierra Arana, con 27 ejemplares, completan algunos de los principales enclaves de la especie en la comunidad.
La evolución contrasta con la situación crítica de comienzos de siglo, cuando solo quedaban 30 hembras en Andalucía. Desde 2019, la población andaluza ha pasado de 457 a 885 ejemplares, un incremento cercano al 94%, impulsado por la protección del hábitat, la reintroducción, la cría en cautividad y la creación de corredores ecológicos.
La Junta de Andalucía ha señalado que todavía persisten amenazas como la pérdida de conectividad, la escasez de conejo silvestre y los atropellos. Por ello, continuará trabajando con administraciones, propietarios, agricultores, ganaderos, cazadores, investigadores y organizaciones conservacionistas.