Los actuarios alertan sobre el futuro de las pensiones, la sanidad y la longevidad
Los actuarios analizan el futuro de las pensiones, la mortalidad, la esperanza de vida, el cambio climático y el gasto sanitario.
El Instituto de Actuarios de España ha analizado en Madrid los principales retos del Estado del bienestar durante el Actuarial Day 2026, una jornada a la que asistieron más de 200 profesionales. Los estudios abordaron la evolución de la mortalidad, las pensiones, las desigualdades en esperanza de vida, el cambio climático y el gasto público sanitario.
Entre las herramientas presentadas figura una aplicación que permite estimar semanalmente los fallecimientos por grupos de edad, sexo y provincia. El sistema, desarrollado a partir de la experiencia de la pandemia, puede ayudar a detectar episodios extraordinarios como olas de calor, inundaciones u otros incrementos anómalos de la mortalidad.
En materia de pensiones, el Instituto sitúa el déficit total del sistema en torno a los 66.000 millones de euros. Sus expertos plantean que el debate ya no debe centrarse en si es necesario reformarlo, sino en cómo hacerlo, y señalan las cuentas nocionales y los modelos mixtos como alternativas técnicamente sólidas.
La jornada también puso de relieve la relación entre renta y esperanza de vida. Un estudio basado en datos del INE analiza más de 520 millones de acontecimientos demográficos y permite consultar las diferencias territoriales mediante un visor geográfico interactivo.
El cambio climático ocupó igualmente un espacio destacado. El Índice Climático Actuarial Español incorpora ahora nuevas fuentes de datos, el nivel del mar y una medición de la sequía basada en la humedad del suelo. La herramienta permite estudiar fenómenos como las lluvias asociadas a la DANA de Valencia o las condiciones de sequía previas a incendios forestales.
Por último, las proyecciones presentadas estiman que el gasto público en sanidad podría alcanzar entre el 9,25% y el 11,01% del PIB en 2070. El Instituto considera que las previsiones oficiales podrían estar infravalorando las necesidades futuras de financiación y apunta también al papel de la sanidad privada y los seguros de salud.