Asteasu participa en el auzolan que recuperó la cruz del Hernio
Las romerías de Zelatun cerraron septiembre con gran afluencia y con la participación de vecinos de Asteasu en la restauración de la cruz del Hernio.
Zelatun cerró este domingo las romerías de septiembre con una gran afluencia de senderistas. El buen tiempo, la tradición de subir al Hernio, de 1.074 metros, y los bailes animaron una jornada en la que, según los responsables de las bordas, se batieron récords de asistencia.
Las campas situadas entre Antonioren borda y Agirretxe borda, además de los prados cercanos, se llenaron desde primera hora. Los asistentes acudieron para tocar la cruz del Hernio, tomar un pintxo o caldo acompañado de sidra o vino y bailar al ritmo de la trikitilari y panderojole Itsaso e Irune Elizagoien.
Las hermanas de Etxalar, que han colaborado, entre otros, con Carlos Núñez, pusieron el broche a las citas dominicales de 2026. Las romerías comenzaron el 29 de agosto, con motivo de San Joan Txiki, y durante septiembre también actuaron Saioa Lizarralde y Maddalen Arzallus, Izer y Alabier, y Ostolaza y Larrañaga.
La tradición volvió a reunir cada domingo a senderistas y vecinos de Tolosaldea y Urola Kosta. Para muchos, el baile, la gastronomía y los ritos del Hernio son el motivo para cumplir con la costumbre de subir al monte al menos una vez al año.
Entre los elementos destacados estuvo la cruz de 1855, restaurada después de que el viento Sur la derribara el otoño pasado. El trabajo fue impulsado por la asociación cultural Gaztetandik de Errezil y se realizó en auzolan con vecinos de Errezil, Aia y Asteasu, que reforzaron la base para evitar nuevos daños.
Los senderistas también repitieron otro rito popular: pasarse por el cuerpo los aros situados junto a la borda de Erniozaleak, a los que se atribuyen propiedades para aliviar el reuma y otras enfermedades. Tras completar las tradiciones, muchos terminaron la jornada reponiendo fuerzas con la oferta culinaria de las bordas.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.