El proyecto de algas de una empresa de Asteasu no podrá instalarse en Igeldo
El Ayuntamiento de San Sebastián rechaza el proyecto de algas marinas impulsado por Algaloop, empresa con sede en Asteasu.
El Ayuntamiento de San Sebastián ha denegado el permiso de actividad para recuperar la antigua piscifactoría de Agiti, en Igeldo, y convertirla en un vivero de algas marinas para alimentación y cosmética. El proyecto estaba impulsado por el biólogo oiartzuarra Anaut Patterson Mendiola, fundador de Algaloop, empresa dedicada al cultivo de algas de agua dulce con sede en Asteasu.
El Consistorio donostiarra ha alegado motivos medioambientales. Patterson Mendiola sostiene que la resolución únicamente indica que el proyecto «no procede», sin aportar, según denuncia, una justificación ecológica, científica o jurídica. El Diario Vasco asegura que ha preguntado al Ayuntamiento por las razones del rechazo, sin obtener respuesta.
Algaloop lleva cinco años produciendo algas de agua dulce en Asteasu, entre ellas espirulina, que se comercializa como complemento alimenticio. La iniciativa de Agiti pretendía ampliar la actividad a algas de agua salada y explorar sus aplicaciones en alimentación, cosmética natural, biomateriales y biofertilizantes.
El promotor afirma que se encontró con varios rechazos administrativos desde 2024. Según su relato, primero se interpretó que el cultivo se realizaría en el mar y después se argumentaron posibles residuos de un cultivo de peces, aunque el proyecto planteaba producir vegetales. La última resolución se limita, siempre según Patterson Mendiola, a señalar que la propuesta no procede.
La cala de Agiti es un enclave controvertido: grupos ecologistas y resoluciones aprobadas por el Ayuntamiento donostiarra y las Juntas Generales de Gipuzkoa defienden el derribo de las instalaciones y la renaturalización de los terrenos. El proyecto contaba con el apoyo del Gobierno Vasco y preveía producir 20.000 kilos de algas desecadas al año, con una plantilla inicial de una veintena de trabajadores.
El empresario considera que Agiti ofrecía unas condiciones difíciles de encontrar en la costa vasca, por su acceso directo al agua de mar y sus instalaciones ya construidas. Asegura que había clientes esperando el inicio de la producción, aunque por ahora no contempla trasladar la inversión a otra comunidad autónoma.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.