Sabarís recuerda la riada que anegó Baiona hace dos décadas
Sabarís recuerda la riada de 2006 que anegó Baiona, obligó a rescatar familias y dejó graves daños materiales.
La gran riada que afectó a Sabarís el 22 de octubre de 2006 sigue presente entre los vecinos de Baiona veinte años después. El desbordamiento del río Groba cubrió de barro más de un metro las zonas de Camiño Chico, Camiño das Monxas y Rúa Pouquena, obligó a rescatar a familias en lanchas neumáticas y dejó numerosos bajos, viviendas y negocios inutilizados.
La corriente se originó tras el atasco de un puente con troncos y piedras arrastrados desde la Serra da Groba, que había sufrido un incendio ese mismo verano. El agua quedó retenida río arriba y, cuando la presa cedió, una avalancha de agua, fango y ceniza llegó hasta la costa. La mayoría de las edificaciones del antiguo barrio marinero eran de planta baja y muchos vecinos perdieron muebles, electrodomésticos, vehículos y recuerdos personales.
Miriam Costas Iriarte, residente en Camiño Chico, recuerda que salió a por pan sobre las 9.30 horas y vio avanzar la riada como una ola. Su familia logró refugiarse en la primera planta, pero durante años vivió con miedo cada vez que llovía. Una treintena de afectados fueron realojados en el hotel Bahía de Baiona, mientras otras familias se trasladaron temporalmente con parientes o amigos.
El alcalde de Baiona, Jesús Vázquez Almuiña, que ya ocupaba entonces el cargo, recuerda la situación «dantesca» y subraya que no hubo daños personales. El Concello coordinó la limpieza y la atención a los afectados junto con la Deputación y la Xunta. Los trabajos se prolongaron durante semanas y contaron también con la colaboración de la asociación de vecinos Castro e Ladeira, la comunidad de montes y residentes de distintos puntos de Baiona.
El propietario del hotel Bahía, Ezequiel Simons, cedió habitaciones para alojar a los damnificados. Roberto Valverde, presidente entonces de Castro e Ladeira, destaca la solidaridad vecinal y la ayuda prestada para comprar y repartir material de limpieza, organizar los trabajos y gestionar los realojos.
La solución a los problemas de inundaciones en Sabarís se prolongó durante años. El último proyecto de canalización y desagüe en Pouquena terminó hace tres años y, según Almuiña, las obras posteriores han incorporado medidas para mejorar el drenaje. La zona no ha vuelto a anegarse como entonces desde hace una década, aunque los vecinos esperan que esa situación se mantenga.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.