Afaraba reclama más apoyo para las familias afectadas por el alzhéimer
Afaraba reclama apoyo temprano para las familias con alzhéimer y recuerda que la enfermedad también afecta a cuidadores y entorno.
Las familias que conviven con el alzhéimer necesitan apoyo sanitario, social y comunitario desde el diagnóstico, según defiende Peio López de Munain, presidente de Afaraba. La asociación atendió en 2025 a 1.037 personas y su servicio Kokatu llegó a 830, frente a las 756 atendidas en 2024.
La enfermedad no afecta únicamente a la memoria: también puede alterar el lenguaje, la orientación, el juicio, la conducta y la autonomía. Además, el diagnóstico cambia la organización familiar, los roles en el hogar, los proyectos, la economía y las relaciones, y puede generar incertidumbre, duelo, miedo y culpa.
Afaraba observa una mayor llegada de personas jóvenes, familias de entornos rurales y pacientes en las primeras fases de la enfermedad. La asociación también advierte de que muchas familias retrasan la consulta por miedo, estigma o por atribuir los cambios al envejecimiento. Un diagnóstico temprano permite planificar los cuidados y mantener durante más tiempo la autonomía de la persona.
El impacto también alcanza a quienes cuidan. En 2025, los grupos estables de apoyo Itsasargi reunieron a 65 cuidadores, principalmente parejas y descendientes de personas diagnosticadas. López de Munain reclama que los cuidados sean una responsabilidad compartida y respaldada por una red, y destaca la importancia del apoyo psicológico, la formación, los grupos de ayuda mutua y los recursos de respiro.
La asociación recuerda que las necesidades cambian según avanza la enfermedad y que los recursos deben adaptarse a cada fase y a la situación de la familia. Entre las ayudas necesarias cita la orientación, la atención psicológica, la formación práctica, el apoyo domiciliario, los programas especializados y las ayudas económicas y laborales.
El mensaje también afecta a Berriz y al resto de municipios vizcaínos: las familias del entorno pueden necesitar orientación para afrontar los primeros cambios, organizar los cuidados y conocer los recursos disponibles. Afaraba subraya que la persona con alzhéimer conserva su personalidad, sus derechos y su voluntad, por lo que sus opiniones deben seguir teniéndose en cuenta.
Información elaborada a partir de Deia.