Una calle de Burgos toma el nombre del tejo, árbol milenario y mágico de la provincia
Burgos tiene una calle dedicada al tejo, árbol milenario y sagrado. Repasamos los bosques de tejos centenarios que se conservan en la provincia.
La ciudad de Burgos ha dado nombre a una de sus calles al tejo, uno de los árboles más míticos, mitológicos y simbólicos de la provincia. La vía tiene entrada por San Pedro y San Felices y salida a la calle Zaragoza y la plaza de Aragón, en el barrio que toma su nombre de la calle principal. Se trata de una calle pequeña, con escaso comercio, pero de paso obligado para acceder a las zonas de expansión de esta parte de la ciudad.
El tejo es una conífera de hoja perenne, de crecimiento muy lento y gran longevidad, considerada un árbol sagrado en diversas culturas ancestrales. En la provincia de Burgos existen varios enclaves y ejemplares singulares de tejos centenarios y milenarios, en localidades como Tartalés de Cilla y Trespaderne, en las Merindades.
Entre estos destaca el Tejo de Vallorca, un ejemplar de gran porte incluido en el catálogo provincial de árboles singulares, con diez metros de altura y rodeado de un valioso bosque oculto de tejos centenarios. En el Valle de Valdivielso se encuentra un bosque de tejos milenarios de gran envergadura, con troncos gruesos y un entorno rodeado de musgo.
En el Condado de Treviño, entre Aguillo, Ajarte, Sáseta y Marauri, se extiende además una importante masa forestal de tejos milenarios que ocupa unas siete hectáreas. También hay ejemplares de interés cerca de Fresneda de la Sierra o en el Monte Hijedo, al norte de la provincia.
Información elaborada a partir de Burgosconecta.