El empuje entre África y Europa deforma el suelo del golfo de Cádiz, según un estudio
Un estudio publicado en Gondwana Research muestra cómo la presión entre África y Europa deforma la corteza del golfo de Cádiz.
La corteza terrestre del golfo de Cádiz se deforma de forma lenta pero constante por el acercamiento de las placas africana y euroasiática, un proceso que no se percibe a simple vista. Así lo recoge un nuevo trabajo científico publicado en la revista Gondwana Research en enero de 2026, encabezado por Asier Madarieta-Txurruka, que analiza cómo se reparte esa presión en el extremo occidental de Andalucía y su relación con la actividad sísmica.
Según el estudio, el sector occidental del Arco de Gibraltar, que incluye el entorno del Estrecho, presenta algunas de las tasas de contracción más importantes de la región analizada. En concreto, el terreno se comprime hasta 20 nanodeformaciones al año en dirección este-oeste. Los investigadores precisan que no se trata de hundimientos repentinos, sino de un acortamiento progresivo de la corteza.
El origen de estos movimientos está en la convergencia entre África y Eurasia, que se desplazan en dirección noroeste-sureste entre 4,5 y 6 milímetros al año. Esa presión se transmite a distintas estructuras geológicas, como la zona de fractura Azores-Gibraltar, que se prolonga desde el Atlántico hacia el entorno del Estrecho.
El trabajo recuerda el terremoto de Lisboa de 1755, de magnitud 8,7, el mayor registrado históricamente cerca de la península ibérica en el último milenio. Aquel seísmo generó un maremoto que afectó a las costas de Portugal, España y el norte de África, y Cádiz figura entre los territorios dañados por las olas. El estudio también identifica otros terremotos de magnitud entre 6 y 6,9 en el golfo, como los de 1722 y 1773.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó unos 2.200 mecanismos focales de terremotos registrados entre 1910 y 2024 con mediciones de 530 estaciones GNSS permanentes, cuyas series abarcan casi 25 años, además de 25 estaciones episódicas en Marruecos. Los autores también señalan que el Arco de Gibraltar se desplaza hacia el oeste, con velocidades que superan los tres milímetros anuales en el sector occidental de las Béticas.
Los investigadores advierten de que estos resultados describen procesos geológicos de largo recorrido y no permiten anticipar cuándo se producirá un próximo terremoto. Detectar deformación, subrayan, no equivale a un seísmo inminente.
Información elaborada a partir de Diario de Cádiz.