La memoria democrática, un arma contra el avance del odio
Rafael Torres reivindica la memoria democrática como defensa frente al avance de la ultraderecha y alerta de su debilitamiento.
La memoria de los crímenes y horrores del fascismo sigue siendo una herramienta esencial para proteger a las sociedades democráticas frente al avance de la ultraderecha, sostiene Rafael Torres en este artículo de opinión.
El autor alerta de la inacción de los partidos democráticos ante el crecimiento de movimientos extremistas y denuncia las agresiones protagonizadas por jóvenes que, según señala, atacan a personas de izquierdas, colectivos LGTBI, sedes políticas, periodistas y voluntarios de organizaciones de ayuda.
Torres sitúa también estos episodios en ciudades como Oviedo, Málaga, Murcia, Madrid y Ceuta. A su juicio, la respuesta de las instituciones debe pasar por una aplicación firme de la Ley de Memoria Democrática y por la defensa de los valores constitucionales.
El artículo advierte además de que las nuevas generaciones carecen en muchos casos del conocimiento necesario sobre los crímenes del pasado. La exhibición de símbolos vinculados al odio, el exterminio y la violencia evidencia, en opinión del autor, el riesgo de una memoria colectiva debilitada.
La democracia, concluye Torres, no puede aceptar el desafío de quienes pretenden destruirla o degradarla. Sin embargo, la memoria, concebida como principal defensa de la civilización frente a la barbarie, aparece hoy “descargada y herrumbrosa”.