La mahonia llena de flores amarillas los jardines durante el invierno
La mahonia, similar al acebo, ofrece flores amarillas en invierno y crece con facilidad en zonas sombrías de jardines y patios.
La mahonia es un arbusto de hojas perennes y espinosas que recuerda al acebo, pero que destaca por sus racimos de flores amarillas durante los meses fríos. Su resistencia y sus cuidados relativamente sencillos la convierten en una opción para conservar el color en jardines y patios también en invierno.
La planta pertenece a la familia Berberidaceae y sus hojas están formadas por varios folíolos de bordes espinosos. Entre sus variedades destaca la Mahonia x media “Winter Sun”, que produce flores amarillas y perfumadas, mantiene el follaje durante todo el año y desarrolla después pequeños frutos de color azul negruzco, según la Royal Horticultural Society (RHS).
En España, la floración depende de las temperaturas y de las condiciones de cada zona. En áreas de inviernos suaves, como algunas regiones mediterráneas, puede aportar color antes de la llegada de la primavera. Sus flores también ofrecen néctar a insectos polinizadores activos durante los días templados del invierno.
La mahonia puede crecer en espacios parcialmente sombreados e incluso con bastante sombra, por lo que resulta adecuada para jardines urbanos, patios interiores y zonas junto a muros o árboles. En el caso de Córdoba y otras áreas mediterráneas, el texto recomienda evitar el sol intenso durante periodos prolongados y vigilar la humedad del suelo en los meses secos.
Para su cultivo conviene elegir un terreno fértil, con materia orgánica y buen drenaje, además de protegerla de los vientos fuertes. Durante los primeros meses necesita humedad suficiente para enraizar; una vez establecida, sus necesidades disminuyen, aunque será necesario controlar el riego en verano. La RHS aconseja aplicar acolchado orgánico para conservar la humedad.
La poda suele limitarse a retirar ramas secas, dañadas o mal orientadas, y debe hacerse después de la floración si se quiere controlar el tamaño sin eliminar futuros racimos. Algunas variedades son compactas y otras pueden superar los dos metros de altura; también es posible cultivarla en macetas grandes con buen drenaje.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.