San Nicolás de la Ajerquía, la iglesia cordobesa que venció el Guadalquivir
La iglesia cordobesa de San Nicolás de la Ajerquía cerró en 1877 por las crecidas del Guadalquivir. Allí fue bautizado Julio Romero de Torres.
La iglesia de San Nicolás de la Ajerquía, uno de los templos fernandinos de Córdoba, cerró a comienzos de 1877 después de que las continuas crecidas del Guadalquivir dificultaran su uso. Conocida popularmente como la iglesia del Río, en ella fue bautizado en 1874 el pintor cordobés Julio Romero de Torres.
El templo, dedicado a San Nicolás de Bari, patrón de los comerciantes, se encontraba junto al Guadalquivir y al antiguo barrio de la Ajerquía. Según las referencias históricas, fue construido sobre una antigua mezquita, probablemente de pequeñas dimensiones, y sufrió distintas transformaciones a lo largo de los siglos.
La relación con el río quedó reflejada en unos azulejos situados en sus fachadas, que señalaban la altura alcanzada por el agua durante grandes inundaciones. Las crecidas de diciembre de 1876 y enero de 1877 fueron especialmente graves y obligaron a trasladar de urgencia el patrimonio religioso. El agua llegó a alcanzar aproximadamente medio metro de altura.
Aunque la iglesia no quedó arrasada, las sucesivas inundaciones hicieron cada vez más difícil mantenerla abierta. El obispado decidió cerrarla a comienzos de 1877, y distintos elementos de su patrimonio fueron trasladados a otras parroquias de la ciudad.
Hoy apenas se conservan las fachadas que daban a la Ribera y a la calle Consolación. El interior desapareció por completo y el espacio se utiliza como garaje privado. La antigua parroquia forma parte de la historia menos visible de Córdoba, pese a su vinculación con la vida cotidiana de la ciudad durante siglos.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.