Silicon Valley acelera la carrera por los agentes de IA que actúan por el usuario
OpenAI y Meta compiten por popularizar agentes de IA capaces de automatizar tareas, pese a los riesgos de privacidad y ciberseguridad.
Las grandes tecnológicas compiten por convertir los agentes de inteligencia artificial en productos de uso masivo capaces de ejecutar tareas por los usuarios. OpenAI ha presentado Dots, una función orientada a automatizar actividades como resumir correos, organizar citas o realizar compras, mientras que Meta ha lanzado Muse, un agente gratuito diseñado para planear y ejecutar acciones en nombre de sus usuarios.
La estrategia de ambas compañías es diferente. OpenAI dirige Dots principalmente a las empresas, en un momento en el que necesita aumentar sus ingresos antes de una posible salida a bolsa. Meta, que ingresó más de 140.000 millones de dólares en 2025 principalmente por publicidad, ofrece Muse sin coste para atraer al gran público y ganar cuota de mercado.
En esta carrera también participan Grok Bot, de xAI; Gemini Spark, de Google; e Instinct, una start-up especializada en este ámbito. Anthropic ha lanzado Claude Duet, enfocado al sector empresarial, aunque todavía no está disponible para el público. El analista tecnológico Antonio Ortiz explica que la competencia se centra cada vez más en diseñar productos sencillos y útiles, además de desarrollar modelos de IA más potentes.
OpenAI y Meta también trabajan en dispositivos físicos para facilitar el uso de sus asistentes. OpenAI prepara, junto al diseñador Jony Ive, un producto que se lanzará a partir de febrero de 2027. Meta prevé comercializar antes de Navidad Muse Charm, un dispositivo de bolsillo con cámaras, pantalla táctil y un colgante, comparado por algunos con el Tamagotchi.
La llamada «tamagotchización» de la IA se refiere sobre todo a la estrategia de presentar estos agentes como productos cercanos y casi juguetones, con mascotas y diseños pensados para hacerlos más atractivos. Sin embargo, para funcionar necesitan acceder a información personal y al contexto del usuario. Investigadores externos han señalado que Muse recopila datos de familiares, amigos y compañeros de trabajo, según Wired.
Los fallos denunciados incluyen falsificación de datos, cancelaciones indebidas y el envío de un desconocido a la vivienda de un usuario sin avisarle. Además, permitir que un programa controle un ordenador plantea riesgos de ciberseguridad. Por ahora, estos agentes no están disponibles en la Unión Europea. La cuestión afecta también a los vecinos de Córdoba, al formar parte España del mercado europeo en el que estas herramientas permanecen fuera de servicio.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.