Voto en blanco y nulo: diferencias y efectos en las elecciones generales
El voto en blanco es válido y puede dificultar el acceso de los partidos pequeños al superar el umbral electoral del 3%.
El voto en blanco es válido y se contabiliza en el recuento electoral, aunque no se asigna a ninguna candidatura. Se produce cuando el elector introduce un sobre vacío en la urna.
Su principal efecto es que aumenta el total de votos válidos utilizado para calcular los porcentajes. Esto puede dificultar que los partidos pequeños alcancen el umbral del 3% necesario para obtener representación parlamentaria.
Por ello, el voto en blanco puede perjudicar a las formaciones que se encuentran cerca de ese límite y favorecer indirectamente a las candidaturas que sí lo superan. Sin embargo, no beneficia automáticamente al partido más votado ni cambia por sí solo el reparto de escaños entre las candidaturas elegibles.
El voto nulo, en cambio, no es válido. Se produce, entre otros supuestos, cuando se introducen dos o más papeletas en un sobre, se escribe en la papeleta o se añade algún objeto. Este voto solo cuenta para medir la participación y no influye en el reparto de representación.
El voto en blanco y el nulo tampoco deben confundirse con la abstención, que consiste en no acudir a votar. Las tres opciones tienen efectos distintos en unas elecciones generales.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.