Gáldar recupera la memoria del desaparecido faro de Sardina
Gáldar instala una réplica del antiguo faro de Sardina, derribado en los años 80, para conservar la memoria de este patrimonio costero.
El Ayuntamiento de Gáldar ha instalado una réplica a escala del antiguo faro de Sardina con el objetivo de acercar su memoria histórica a los galdenses y a quienes visitan esta zona de la costa. La iniciativa recuerda una construcción levantada en 1891 y derribada a mediados de los años 80.
El faro fue proyectado por el ingeniero segundo José Casado y Rojas en 1888, con revisiones posteriores de Eugenio Suárez Galván. Su luz comenzó a funcionar la noche del 15 de febrero de 1891 para orientar a los barcos entre La Isleta, La Aldea y Güímar, en Tenerife. El edificio también servía como vivienda para el torrero y su familia.
La instalación se ubicaba en el entorno de Sardina del Norte, en el litoral de Gáldar, una zona con intenso tráfico marítimo de mercancías durante el siglo XIX. Las embarcaciones transportaban productos como tomates, plátanos, cochinilla y azúcar hacia la capital grancanaria, en una época en la que la navegación resultaba más rápida y económica que el transporte terrestre.
Vecinos como Fernando León, Francisco Mendoza y Luciano Tacoronte recuerdan el faro como parte del patrimonio y de la vida cotidiana del barrio. León, que tiene 82 años y fue presidente de la asociación vecinal, rememora el día en que la estructura apareció derribada tras la intervención de varios tractores. “Ahí se hizo lo más idiota que se podía hacer”, afirma.
El antiguo faro iba a ser sustituido por una torre de 24 metros dentro de un plan de automatización. Los vecinos intentaron protegerlo mediante la incoación de un Bien de Interés Cultural, pero, según el relato recogido por La Provincia, antes ya se había extraído parte de su madera, incluida una escalera de caracol.
La réplica instalada recientemente se encuentra frente al lugar donde los vecinos suelen reunirse. Para León, no representa una reparación del daño causado, sino el recuerdo de la pérdida de una construcción que consideraban la “perla” de Sardina.
Información elaborada a partir de La Provincia.