Irun adapta su arbolado al calor y la falta de lluvia
El calor y la sequía causan daños en árboles y arbustos de Irun, que adapta sus especies y afronta nuevas plagas.
Los veranos cada vez más cálidos y secos están causando la muerte de numerosos árboles y arbustos en Irun. El servicio municipal de Jardinería y Arbolado todavía evalúa los daños de este verano, marcado también por las olas de calor de finales de mayo y comienzos de junio, cuando se superaron los 40 grados.
La responsable del servicio, Idoia Martín, explica que muchas especies habituales están sufriendo el aumento de las temperaturas y la falta de humedad. Los abedules son algunas de las más afectadas, mientras que también se han registrado bajas en ejemplares de prunus, manzanos ornamentales, robles, fresnos, tejos y una secuoya. Según Jaime Aperribay, responsable de Gureak Berdea, la empresa que gestiona el servicio sobre el terreno, los daños aún se están valorando.
El cambio climático está favoreciendo además la aparición de nuevas plagas y enfermedades. Las palmeras afrontan el avance del picudo rojo, aunque en Irun solo ha resultado afectada una de las situadas en la vía pública. El boj también está gravemente dañado en la zona del antiguo hospital, donde se aplican tratamientos para intentar recuperar las alineaciones.
El Ayuntamiento está probando especies más resistentes a las nuevas condiciones. La lantana, una planta mediterránea, soportó bien los últimos calores y tendrá más presencia en la próxima campaña, mientras se reducirán las alegrías, que tuvieron un desarrollo más lento. En el caso de los árboles, las pruebas requieren más tiempo, ya que se plantan para varias décadas y su adaptación no puede comprobarse de inmediato.
Los responsables municipales descartan mantener artificialmente especies que el clima ya no favorece mediante un riego generalizado. Idoia Martín advierte de que no habría agua suficiente para regar todas las zonas verdes y defiende que Irun debe asumir el cambio y adaptar su flora urbana. El servicio recuerda, además, que los árboles son esenciales para la sombra, la biodiversidad, la humedad ambiental y la regulación de la temperatura en la ciudad.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.