Un estudio sobre el euskera en Irun entre 1900 y 1936 revela la división entre el casco urbano y el caserío
Beñat Muguruza analiza cómo se perdió el euskera en Irun entre 1900 y 1936, con la aduana, el tren y la inmigración como factores clave.
El investigador Beñat Muguruza Aseginolaza ha presentado una investigación sobre cómo se fue perdiendo el euskera en Irun durante la primera mitad del siglo XX (1900-1936), titulada «Euskararen 'fade out'-a Irunen: Irungo euskararen historia soziala XX. mendearen hasieran». El trabajo ha sido premiado con una ayuda de 9.000 euros del Área de Euskera del Ayuntamiento, a través del premio Loidi Beka del año pasado.
Según el estudio, Irun era ya en 1900 uno de los pueblos guipuzcoanos con mayor presencia del castellano, y su condición de frontera fue clave para entender este proceso. Factores como la aduana, el ferrocarril o la inmigración influyeron en la situación del euskera, y muchos de ellos estaban relacionados entre sí. Para elaborarlo, Muguruza ha analizado fuentes históricas, la prensa de la época, testimonios de personas nacidas entonces y datos demográficos.
Una de las preguntas centrales de la investigación es hasta qué punto la ciudad estaba dividida, en el uso del euskera, entre el centro urbano y el medio rural. Muguruza explica que, según las evidencias recogidas, «había muchos euskaldunes viviendo en el centro a principios del siglo XX», por lo que no se puede trazar una línea estricta entre ambos espacios. El investigador también reconoce dudas sobre si el término «urbano» es adecuado para describir el Irun de entonces, y señala que la plaza de Urdanibia y sus calles eran, en general, más conservadoras que otras zonas de la villa.
Muguruza apunta además que, en la opinión publicada de la época, existía un consenso en torno a Irun como polo de progreso, con un ambiente cultural determinado y una creciente importancia de la escuela, y que casi todo ese ámbito se desarrollaba en castellano. Aun así, cuestiona hasta qué punto esa imagen de «Belle Époque» en la ciudad era real, aunque deja la discusión fuera de su estudio.
El investigador ha advertido de que su trabajo es de carácter «extensivo» más que «intensivo», es decir, abarca muchos temas sin profundizar en cada uno de ellos, y que abre la puerta a futuras investigaciones, por ejemplo sobre la historia de las escuelas, que según él puede dar para un trabajo propio, o sobre la evolución de los requisitos de euskera para los puestos de la administración pública, un ámbito en el que Irun, junto a Donostia y Eibar, era una excepción en Gipuzkoa.
Muguruza ha agradecido especialmente a las personas mayores entrevistadas su colaboración, y ha subrayado la dificultad de recabar, en 2025 y 2026, testimonios de personas de 80, 90 e incluso 97 años sobre la época de sus padres y abuelos, en la que se mezcla la memoria de la Guerra Civil.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.