El debate sobre la protesta callejera y la violencia en la izquierda gallega tras los disturbios de A Coruña
Debate en la izquierda gallega sobre la violencia en la protesta tras los disturbios de A Coruña contra la extrema derecha.
Los disturbios registrados en A Coruña tras las movilizaciones contra la presencia y las provocaciones de la extrema derecha han reabierto en la izquierda gallega un debate sobre la violencia en la protesta. Según el artículo original, el BNG condenó de forma clara los actos vandálicos, mientras que la Coordinadora da Mocidade Socialista (CMS) no emitió una condena directa y desplazó la responsabilidad hacia la intervención policial, que considera desproporcionada, y hacia la provocación extremista.
El texto sitúa esta división en una tradición teórica de más de un siglo. Mientras la socialdemocracia y el laborismo apostaron desde la II Internacional por la vía parlamentaria y el respeto a la legalidad, las corrientes marxistas-leninistas y el anarcosindicalismo defendieron la violencia como instrumento de autodefensa de clase. Tras la experiencia del fascismo en los años treinta, se sostiene que la extrema derecha se consideró entonces una amenaza física que había que contener en la calle.
En el ámbito europeo, el artículo compara la postura de La France Insoumise, de Jean-Luc Mélenchon, que evita condenar los disturbios sociales, con la línea institucional del Partido Socialista francés y la tradición del Partido Comunista Francés. En Italia, el PD defiende a quienes ejercen su derecho democrático frente a quienes cometen delitos, y Nichi Vendola, de Sinistra Italiana, ha afirmado recientemente que las personas violentas perjudican al movimiento de protesta.
En el plano estatal, el texto recoge la evolución de EH Bildu, ERC y la CUP, que describe como un tránsito desde la justificación de la movilización hacia la aceptación de los estándares de convivencia. En Galicia, el autor sostiene que el BNG asume sin reservas el rechazo a la violencia callejera, y destaca el carácter pacífico de las siete manifestaciones celebradas el 25 de octubre en las siete grandes ciudades gallegas.
El artículo original concluye que la tolerancia con los altercados urbanos es un error político y conceptual, tanto por el respeto a los valores democráticos y al monopolio estatal de la fuerza como por la estrategia, ya que, según su argumento, la violencia alimenta el discurso victimista de la extrema derecha. El texto también reconoce que el derecho a la resistencia frente a una tiranía no es un dogma absoluto, aunque expresa la esperanza de que ese escenario permanezca muy alejado.
Información elaborada a partir de La Región.