La acampada por la vivienda en Sol cumple un mes entre divisiones
La acampada por la vivienda en Sol cumple un mes dividida entre mantener las tiendas o preparar la huelga general del 11 de noviembre.
La acampada por la vivienda instalada en la Puerta del Sol de Madrid cumple mañana un mes y ya supera los 28 días que duró la protesta del 15M en 2011. El campamento, que llegó a reunir cerca de 1.800 tiendas, mantiene su actividad aunque con menos fuerza que al inicio y sin una fecha acordada para su retirada.
La protesta comenzó tras la movilización por el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años. Aunque alcanzó un acuerdo para regresar a su vivienda con un contrato de ocho años, falleció el 7 de octubre en el hospital sin haber podido volver a su casa, donde había vivido durante 71 años. Según la Delegación del Gobierno, unas 20.000 personas participaron al día siguiente en una marcha desde Sol hasta el barrio de Retiro.
Durante estas semanas, la plaza se ha convertido en una ciudad autogestionada, con calles y plazas bautizadas, además de comisiones de limpieza, alimentación, seguridad, comunicación y cuidados. También han surgido una biblioteca, espacios culturales y un periódico propio. El Sindicato de Inquilinas de Madrid, impulsor inicial de la movilización, ha reducido su presencia diaria para centrarse en preparar una huelga general desde los barrios.
El futuro del campamento divide a los participantes. Algunos defienden mantenerlo al menos hasta la huelga general del 11 de noviembre, mientras que otros consideran prioritario organizar el paro en barrios, centros de trabajo y universidades. En una asamblea extraordinaria celebrada el 15 de octubre ganó la opción de preparar una retirada gradual y consensuada, aunque sin fijar una fecha.
La acampada también ha afrontado presiones institucionales, problemas de convivencia y enfrentamientos con grupos ultras. La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid han reclamado su desalojo, mientras que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechazó las medidas cautelares solicitadas por el Ejecutivo autonómico. La estación de Metro de Sol permaneció cerrada unas 34 horas por problemas de salubridad, según las autoridades.
La situación se sigue con atención desde Palma porque la protesta ha convertido el acceso a la vivienda en un asunto de debate político de alcance nacional. Sus organizadores deben decidir ahora si mantienen el campamento como foco de presión o trasladan la movilización a los barrios, con la huelga general del 11 de noviembre como próximo horizonte.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.