Las falsas amenazas de bomba en vuelos europeos llegan a Canarias y preocupan a Bruselas
Nuevas falsas amenazas de bomba en vuelos europeos, con un aviso reciente en el Aeropuerto de Gran Canaria. Analistas no descartan una guerra híbrida.
Una nueva oleada de falsas amenazas de bomba en vuelos comerciales ha puesto en alerta a las autoridades de varios países europeos, entre ellos Francia, Italia, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Austria, Polonia, Dinamarca y Grecia. Según la información publicada por La Provincia, son más de catorce las rutas afectadas, con aterrizajes de emergencia y cazas militares escoltando aeronaves con pasajeros a bordo. Desde el pasado lunes se han registrado episodios similares, como el de un avión entre Londres y Sofía que tuvo que desviarse a Budapest, y el martes otros siete vuelos recibieron avisos parecidos, uno de ellos de Manchester que aterrizó en Murcia.
Canarias también ha vivido un caso de este tipo. Hace apenas diez días, una falsa amenaza de bomba en un avión de Vueling procedente de Barcelona obligó a activar un dispositivo especial de seguridad en el Aeropuerto de Gran Canaria, situado en la bahía de Gando. La aeronave aterrizó sin incidentes, aunque por ahora no hay evidencias de que ese aviso esté relacionado con los episodios posteriores.
Apostolos Tzitzikostas, comisario de Transportes y Turismo de la Unión Europea, afirmó en declaraciones oficiales difundidas en la plataforma X que las autoridades siguen de cerca la situación y que todavía es pronto para determinar si los incidentes están conectados entre sí. No hay responsables identificados ni acusaciones formales, aunque crece la sospecha de que estas acciones buscan desestabilizar Europa.
Luis Vicente Pérez Gil, profesor de Derecho de la Universidad de La Laguna y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, no descarta que se trate de una nueva ofensiva de la llamada guerra híbrida, en la que las amenazas y el sabotaje sirven para debilitar las instituciones europeas. Según el analista, las operaciones encubiertas, la desinformación, las interferencias de señales y los ciberataques son difíciles de atribuir de forma directa.
Pérez Gil sostiene que, al revisar las noticias de los últimos tres o cuatro años, desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, se aprecia un patrón dirigido a contrarrestar el apoyo europeo a Kiev. Cita sabotajes a fábricas y depósitos de drones en Polonia y los países bálticos, así como el caso de Alemania, donde en agosto de 2026 el Gobierno acusó formalmente a Rusia de un ataque híbrido con drones en el aeropuerto de Leipzig. Añade que instituciones especializadas contabilizaban a principios de octubre más de 150 acciones de este tipo en Europa desde comienzos de 2026.
El analista advierte de que la dificultad para identificar responsables y el aumento gradual de la tensión complican la activación de mecanismos de defensa colectiva, como el artículo 5 de la OTAN o el 42.7 del Tratado de la Unión Europea. Según su análisis, las acciones actuales se concentran en la Europa oriental, principal apoyo a Ucrania.
Información elaborada a partir de La Provincia.