De Cuba a Puerto de la Cruz: la historia de Yaisy Ferrera
Yaisy Ferrera abre en Puerto de la Cruz el primer Japanese Head Spa de Tenerife tras superar dificultades económicas y una pérdida familiar.
Yaisy Ferrera ha puesto en marcha en Puerto de la Cruz el primer Japanese Head Spa de Tenerife tras una trayectoria marcada por la búsqueda profesional, las dificultades económicas y la pérdida de su padre, fallecido tres días después de la inauguración del establecimiento.
Nacida en Cuba y criada en una familia humilde, Ferrera trabajó doblando camisetas, sirviendo copas y como auxiliar de enfermería. También realizó voluntariado en granjas de Irlanda para aprender inglés, en una etapa que describe como una búsqueda constante de su lugar profesional.
El impulso decisivo llegó de la mano de su madre, que la animó a formarse en Reiki. Ambas se acercaron entonces a disciplinas relacionadas con la estética, los masajes y las terapias, un ámbito en el que Ferrera encontró la satisfacción de atender a otras personas y contribuir a su bienestar.
Su primer proyecto como autónoma, con dos cabinas en un espacio de coworking, no alcanzó los resultados esperados. Durante más de un año, los ingresos apenas cubrían los gastos, pero aquella experiencia le permitió conocer las exigencias de mantener una actividad propia.
Más tarde surgió la posibilidad de abrir en Tenerife un Japanese Head Spa. La puesta en marcha en Puerto de la Cruz estuvo acompañada de obras, problemas con distintos locales, ausencia de ingresos y pagos acumulados. La familia respaldó finalmente la iniciativa y destinó sus ahorros al proyecto.
La inauguración coincidió con el ingreso hospitalario del padre de Ferrera, que falleció tres días después. El negocio abrió sus puertas sin celebración y en pleno duelo, mientras la empresaria afrontaba las obligaciones económicas y el inicio de una nueva etapa profesional.
Con el tiempo, una experiencia con una clienta inglesa reforzó su visión del negocio como un espacio de cuidado y atención personal, más allá del tratamiento capilar. Ferrera define hoy el establecimiento como un “templo” vinculado al esfuerzo de su familia y a la promesa que hizo a su padre: convertirse en la primera empresaria de la familia y alcanzar el éxito.