Un deseo cumplido deja huella en niños con enfermedades graves hasta diez años
Un estudio de la Universidad Pontificia de Salamanca concluye que cumplir un deseo deja recuerdos y emociones positivas hasta diez años después.
Un estudio de la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pequeño Deseo concluye que los niños con enfermedades graves recuerdan el cumplimiento de un deseo como un momento significativo de sus vidas incluso diez años después.
La investigación señala que la emoción positiva vinculada a esa experiencia perdura con el paso del tiempo, más allá del momento en el que se hace realidad el deseo.
El trabajo pone de relieve el impacto que pueden tener estas iniciativas en la vida de los menores que afrontan enfermedades graves, al generar recuerdos duraderos y asociados a emociones positivas.
La Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pequeño Deseo han analizado así la importancia de estas experiencias y su permanencia en la memoria de los niños a largo plazo.