El historiador del Prado analiza en San Fernando el impacto de la primera academia de arte en América
El experto en Pintura Española del Siglo XVIII y Goya del Museo del Prado, Andrés Úbeda, ha destacado la importancia histórica de la fundación de la Real Academia de San Carlos en México, hace casi 250 años. La institución supuso un cambio radical en el panorama cultural iberoamericano, convirtiéndose en el centro visual del continente y modificando la percepción social y laboral de los artistas.
Este análisis se realizó en el marco del curso de verano de 'Las Academias de las Bellas Artes. El modelo de San Carlos de México', organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en su sede de La Rábida, en Palos de la Frontera. La actividad, que contó con la colaboración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y apoyo de la Diputación de Huelva, abordó el legado de este centro pionero, fundado en el siglo XVIII.
Úbeda explicó que la creación de la academia supuso un avance cualitativo y cuantitativo para los artistas, al pasar de talleres personales a una institución apoyada por el Estado, que ofrecía nuevas oportunidades de formación y crecimiento profesional. La academia también logró centralizar los esfuerzos del Virreinato de la Nueva España, exportando la metodología de San Fernando y promoviendo el dibujo como elemento clave para las artes y la artesanía de la época.
El ponente señaló que la academia fue un espacio donde coexistieron la influencia política y la síntesis cultural, ya que, aunque buscaba imponer una estética centralizada, también brindó a los artistas locales posibilidades de promoción y desarrollo personal. El legado de la institución refleja una integración de las influencias desde Madrid y la creatividad propia de la Ciudad de México, con una identidad propia que trasciende su origen colonial.
Por último, Úbeda destacó que el modelo de San Carlos ofrece valiosas lecciones para las disciplinas contemporáneas, resaltando la importancia de la innovación y la creatividad. La universidad, en su visión, debe ser un espacio donde la producción artística y el conocimiento sirvan para crear algo nuevo, partiendo de una base previa, una idea que sigue siendo vigente en el contexto actual.