La enseñanza del español entre la norma, el uso y la evolución del idioma
Un docente reflexiona sobre la norma del español, sus cambios y la necesidad de adaptar el uso de la lengua a cada situación comunicativa.
Un docente de Lengua Española reflexiona sobre cómo enseñar el idioma en un contexto de cambios lingüísticos, diferencias dialectales y distintos registros de comunicación. El autor sostiene que la enseñanza debe mantener una referencia normativa relativamente estable para garantizar la eficacia comunicativa, sin ignorar la evolución natural de la lengua.
El texto pone como ejemplo usos extendidos como «preveyó» y «preveyendo», en lugar de las formas «previó» y «previendo», así como la pérdida de la -d- intervocálica en expresiones como «finao», «vará» y «pescao». El autor recuerda que denominaciones como «Día de Finaos» y «La vará del pescao» aparecen en programas y medios de comunicación de algunos ámbitos del Archipiélago canario.
También cita construcciones como «no cabo» por «no quepo», «me satisfació» por «me satisfizo» o «me se cayó» por «se me cayó» para defender que las clases deben explicar la diferencia entre las modalidades dialectales, los registros y los usos considerados adecuados en cada situación comunicativa.
El autor señala que la norma no es una imposición de una institución concreta, sino un consenso entre los hablantes que atribuyen normalidad a unos usos y desaconsejan otros. A su juicio, la escuela, los buenos escritores y el entorno familiar contribuyen a transmitir ese código común.
Como ejemplo, recuerda las recomendaciones lingüísticas que recibió de sus padres, de formación elemental, para preferir «cuál» o «el qué» frente a «cuálo», y «empujar», «prestar» y «cambiar» frente a «arrempujar», «emprestar» y «descambiar». El docente reconoce que algunas de estas formas pueden describirse científicamente, pero defiende que no siempre resultan apropiadas según la situación.
La reflexión distingue así entre la disciplina que describe y explica el español y la enseñanza aplicada orientada a hablar y escribir con propiedad y corrección. Por su relación con los usos lingüísticos del Archipiélago, el asunto también alcanza a los lectores de Santa Cruz de Tenerife, aunque el texto no aborda una situación específica de la capital.
Información elaborada a partir de El Día.