La espinaca, una verdura con mil años de historia y presencia en Gipuzkoa
La espinaca suma mil años de historia en la península y destaca por su producción, tradición culinaria y aportes nutricionales.
La espinaca llegó a la península desde Persia en el siglo XI y se extendió gracias a la agricultura andalusí. Sus sistemas de riego impulsaron el cultivo en distintas vegas, mientras que tratados como el de Abú Zacarí recogieron técnicas para sembrarla, abonarla y regarla.
Con el paso de los siglos, la verdura pasó de los huertos rurales a las mesas urbanas y cortesanas. Recetarios como el Llibre del Coch, publicado en 1525, y el Libro del arte de cozina, de Diego Granado, en 1559, contribuyeron a divulgar su uso en la cocina.
España produce hasta 85.000 toneladas de espinacas al año, según el texto, y el cultivo ocupa actualmente entre 3.000 y 4.000 hectáreas. El Valle del Ebro concentra buena parte de la producción destinada a congelados, mientras que en el sureste destaca la hoja baby leaf. La actividad genera más de 120 millones de euros anuales y tiene entre sus principales destinos Reino Unido y Alemania.
Para Segura, la referencia más cercana es la presencia de la espinaca en la cocina vasca y en la gastronomía de Gipuzkoa, aunque el artículo no aporta datos concretos sobre cultivos o productores del municipio. La hortaliza se puede consumir en ensaladas, salteados, cremas, tortillas y guisos, además de formar parte de elaboraciones tradicionales de distintas zonas de la península.
Desde el punto de vista nutricional, aporta vitaminas A, C, K1 y B9, además de hierro, calcio, magnesio, fibra y antioxidantes. También contiene oxalatos, que pueden dificultar la absorción de algunos minerales y favorecer cálculos renales en personas predispuestas; la cocción reduce su presencia.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.