Alfonso XIII y Sevilla: la historia de amor regio que marcó la Exposición de 1929
Cómo la relación de Alfonso XIII con Sevilla, sus visitas y las manifestaciones de 1910 y 1930 marcaron la Exposición Iberoamericana.
El historiador Javier Moreno Luzón, en su obra 'El rey patriota: Alfonso XIII y la nación', recoge la estrecha relación entre el monarca y Sevilla, que se plasmó en dos grandes manifestaciones populares con veinte años de diferencia: la del 14 de marzo de 1910, menos de un año después de lanzarse la idea de la Exposición, y la del 15 de abril de 1930, un año antes del exilio del rey y la proclamación de la República. Según el propio autor, ninguna otra ciudad española, salvo Santander, recibió tal atención regia.
El rey se implicó en los preparativos del certamen con una dedicación difícil de igualar. Además, era un apasionado de la ciudad y del Alcázar, donde solía alojarse durante las fiestas primaverales. Fue en una de esas estancias cuando el conde de Halcón, alcalde en ambos episodios, aprovechó para asegurar la celebración de la muestra en marzo de 1910, en plena disputa entre las élites locales y con la amenaza de otras ciudades.
La primera manifestación reunió, según 'El Liberal', a unas 30.000 personas de todos los estratos sociales, que acompañaron a la comisión que pedía al rey su respaldo. El historiador Eduardo Rodríguez Bernal señala que Alfonso XIII acogió con gentileza la petición y se ofreció a intervenir ante el Gobierno. El presidente del Consejo de Ministros, Canalejas, puso objeciones, en palabras recogidas por la prensa, porque «el Rey se ha hecho muy sevillano».
Según Moreno Luzón, el monarca visitó la ciudad 32 veces entre 1910 y 1930. Seguía de cerca las obras, con explicaciones del arquitecto Aníbal González, intervenía en asuntos del hotel municipal que llevaría su nombre y apoyó al marqués de la Vega-Inclán en sus polémicas con la élite sevillana. El texto subraya que Sevilla era para el rey un escaparate de la reafirmación nacional tras el Desastre del 98, y que participó en el recibimiento a los aviadores del 'Plus Ultra' en 1926.
La cúspide de esa relación fue la visita de abril de 1930, a dos meses de la clausura de la Exposición, a la que el monarca no acudió en persona en ese momento. La llegada de la familia real, el 15 de abril, provocó una gran explosión de júbilo: el gentío rompió el cordón de seguridad y se lanzó sobre el automóvil que los llevaba al Alcázar. El alcalde relató en ABC que las aclamaciones duraron más de dos horas.
Un año después, en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, la coalición republicano-socialista obtuvo 32 concejalías, frente a 16 de la Concentración Monárquica y dos de la Coalición Monárquica-Liberal, de un censo de 52.263 electores, de los que votaron 25.248. El idilio de Sevilla con Alfonso XIII terminó entonces.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.