Un láser de fibra limpia la piedra de la Catedral de Sevilla sin dañarla
La Catedral de Sevilla usa un láser de fibra MOPA para limpiar su piedra sin erosionarla ni dejar residuos. Ya se aplica en la puerta de San Fernando.
La Catedral de Sevilla está aplicando una técnica láser de fibra pulsado con modulación MOPA para limpiar los paramentos y pilares de piedra del templo. La investigación, liderada por el arquitecto conservador Miguel Ángel López y el especialista F. Aguilar Nieto, ha demostrado la viabilidad y alta selectividad de la ablación fotónica, y sus resultados se han publicado en el último número de Cuadernos de Fábrica.
Según los responsables, los métodos tradicionales, como el chorreado de microesferas abrasivas o las compresas químicas, pueden erosionar el relieve escultórico, hacer desaparecer pátinas e incrustar subproductos solubles nocivos en la roca. El texto explica que en Sevilla la contaminación ambiental actúa como un mecanismo de deterioro activo: los contaminantes que se acumulan sobre las calcarenitas retienen humedad y dióxido de azufre, lo que genera ácido sulfúrico, transforma el carbonato de calcio en yeso y da lugar a la llamada "costra negra". También la cristalización de halita puede provocar la disgregación de la piedra, como ocurre en la Capilla de los Evangelistas.
Antes de fijar los parámetros del láser, la dirección técnica realizó catas micromecánicas con bisturí en los pilares góticos de la Nave Central y en el Muro Perimetral Norte. Estas catas confirmaron la ausencia de policromías originales, pátinas nobles o pinturas murales, de modo que la limpieza solo actúa sobre contaminantes exógenos y encalados sin valor patrimonial.
La técnica ya se aplica en la restauración de la puerta monumental de San Fernando, que conecta la Catedral con la parroquia del Sagrario. Miguel Ángel López explica que el láser solo elimina la capa de suciedad, ya que actúa según el color, y que la piedra refleja el haz sin dañarse ni alcanzar temperatura relevante. Además, al no emplear líquidos, disolventes ni productos agresivos, no queda residuo en la piedra: el polvo de ablación se retira con aspiradora.
Los responsables de la Catedral también han comprobado que el procedimiento no daña los dorados históricos, como el pan de oro de 22-24K del Altar Mayor y de los púlpitos, lo que consolida al templo sevillano como referente en fotónica aplicada al patrimonio.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.