Las Moradas, el caserío abandonado que conserva la memoria rural de Los Silos
Las Moradas, en las medianías de Los Silos, conserva seis viviendas abandonadas y vestigios de su pasado agrícola, ganadero y aborigen.
El caserío de Las Moradas, situado en las medianías de Los Silos y bajo el Roque de Las Moradas, permanece deshabitado desde hace décadas. El enclave está formado por cuatro viviendas en la zona baja y otras dos en la parte alta, hoy prácticamente derruidas y cubiertas por la maleza.
El recorrido atraviesa el Monte del Agua, pasa por Las Moradas y llega hasta el casco de Los Silos. El barranco de Bucarón conduce hacia la costa entre plataneras, mientras que el núcleo inferior se asoma al barranco de Los Cochinos.
El doctor en Biología Vicente-Lope Lucía Sauquillo documentó el lugar en la publicación del Gobierno de Canarias Itinerarios didácticos. Según recoge, las antiguas huertas fueron abandonadas a mediados del siglo pasado y la actividad agrícola cesó en Las Moradas Abajo. En los años 70, Pepe, un pastor que vivió allí con su madre y su rebaño, ocupó la casa mejor conservada hasta que, tras la muerte de su madre, abandonó el caserío.
La documentación del Ayuntamiento de Los Silos también vincula Las Moradas con la ganadería, la agricultura, la fabricación de tejas y la producción de carbón. Además, recoge la existencia de una era en la década de los 60. El topónimo y los restos localizados apuntan asimismo a un posible uso aborigen: Lucía Sauquillo menciona el hallazgo de una cueva sepulcral con restos humanos y collares de barro.
Las viviendas fueron construidas principalmente con piedra, madera y teja, con cubiertas a dos aguas y materiales del entorno. La investigadora Daura Elías González incluyó el núcleo en su trabajo fin de máster Arquitectura agónica rural. Los caseríos abandonados en el Parque Rural de Teno, donde destaca su valor arquitectónico como muestra de adaptación al medio.
El reportaje plantea si Las Moradas debería contar con algún tipo de protección patrimonial. El trabajo académico citado no recoge ninguna figura de protección para el conjunto, que actualmente conserva candados, cadenas y restos de sus antiguas construcciones, pero también signos de deterioro y actos vandálicos.
Información elaborada a partir de El Día.