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Cultura

Las torres mirador y las fachadas pintadas que aún conserva Tarifa

Las torres mirador y los esgrafiados muestran la riqueza de la arquitectura barroca de Tarifa, hoy amenazada por la pérdida patrimonial.

Redacción · Tarifa 2 min de lectura

Las torres mirador y los revestimientos decorados forman parte de la arquitectura barroca de Tarifa, vinculada a la apertura de los puertos al comercio exterior durante el siglo XVIII y, especialmente, a las conexiones con Marruecos y Ceuta. Estas construcciones permitían controlar el tráfico naval del Estrecho y también reflejaban la posición económica de sus propietarios.

Las primeras torres mirador se integraron en las nuevas casas señoriales levantadas en la primera mitad del siglo XVIII en el entorno de la calle Nuestra Señora de la Luz y la plaza de San Hiscio. Más tarde, los edificios de mayor poder económico se situaron en las zonas elevadas de la Almedina. Entre los ejemplos destacados figuran el palacio de Marcos Núñez Temblador, en la calle Aljaranda 5, construido en 1771, y el inmueble de Nuestra Señora de la Luz 11-13, considerado el ejemplar menos alterado de esta tipología.

La decoración de estas edificaciones se realizaba principalmente mediante esgrafiados, pinturas con motivos vegetales, molduras y elementos cerámicos. El texto también recuerda la torre mirador desaparecida hace pocos años en la plaza Calderón de la Barca 3, decorada con un ajedrezado dieciochesco en tonos almagra, así como la presencia de arquitectura pintada en el ámbito rural, como en el Molino de la Peña.

Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX se extendió el uso de esgrafiados que simulaban sillares o almohadillados, junto con zócalos de piedra, molduras y otros elementos decorativos. Estas soluciones se documentan, entre otros lugares, en las calles Nuestra Señora de la Luz 1 y 8, la Puerta de Jerez y el castillo de Santa Catalina, construido en 1930 sobre los restos de una batería del siglo XIX.

El artículo advierte de que muchas de estas decoraciones han quedado ocultas bajo capas de cal, que en ocasiones las han protegido, pero también denuncia la destrucción de numerosos revestimientos durante las rehabilitaciones. Según el texto, la pérdida de este patrimonio se ha visto favorecida por la identificación de la arquitectura tradicional con la piedra o el ladrillo vistos y por la presión de la gentrificación y el auge turístico sobre el conjunto histórico de Tarifa.

Información elaborada a partir de Europa Sur.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Europa Sur · Ver original

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