La vendimia de Toro reúne a jornaleros extranjeros y máquinas
La vendimia de Toro depende cada vez más de jornaleros extranjeros mientras avanza la mecanización de sus viñedos.
La vendimia en Toro afronta una transformación marcada por la falta de mano de obra local y el avance de la mecanización. Según el texto, alrededor del 95 por ciento de los vendimiadores son extranjeros, personas que llegan de otros países para trabajar durante la campaña.
Durante generaciones, la recogida de la uva reunió a familias, vecinos y cuadrillas de pueblos cercanos. Hoy, quienes acuden a los viñedos aportan una parte esencial de la mano de obra necesaria para recoger los racimos de las cepas toresanas, en jornadas marcadas por los madrugones, el esfuerzo físico y el trabajo bajo el sol.
El cambio también afecta al paisaje vitivinícola de Toro. La vendimia mecanizada gana terreno por razones de eficacia, rentabilidad y ahorro, mientras algunas viñas en vaso se reconvierten en espaldera para permitir el paso de las máquinas. El vino continúa elaborándose, pero las formas de trabajo y el paisaje humano de la campaña ya no son los mismos.
El texto reivindica la importancia de reconocer a esos hombres y mujeres llegados de lejos, que durante unos días trabajan la tierra de Toro y dejan su huella en la historia reciente de la ciudad. Más allá de la estadística, señala, hay personas que buscan un jornal y contribuyen a mantener la actividad de unas viñas viejas que han resistido sequías, heladas, guerras, despoblación y cambios económicos.
La vendimia aparece así como un momento de encuentro y transformación: algunos trabajadores se marcharán al terminar la campaña, mientras las viñas, el mosto y el vino conservarán la memoria de quienes ayudaron a recoger el otoño en Toro.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.