Un vallisoletano superviviente del accidente de tren de Urda relata cómo vivió el choque
Adrián González, vallisoletano de 33 años, sobrevivió al choque entre un AVE y un Iryo en Urda (Toledo) y relata cómo vivió el accidente.
Adrián González Simón, vallisoletano de 33 años que trabaja como arquitecto en Madrid, es uno de los supervivientes del accidente ferroviario de alta velocidad en el que un AVE y un Iryo chocaron en el municipio toledano de Urda. Viajaba en la última fila del vagón número 8 del AVE, uno de los más dañados, y desde el hospital de Alcázar de San Juan confiesa que llegó a pensar que iba a morir. «Estoy contento porque sigo vivo», resume, y añade que ha tenido suerte.
Según su relato, todo era normal hasta que el tren frenó bruscamente. Estaba escuchando un audiolibro con los ojos cerrados cuando se produjo la colisión. El frenazo le hizo golpearse la cabeza contra el asiento de delante, lo que le provocó una herida en la frente que ha requerido sutura. «Ya solo con el frenazo que pegó piensas que te vas a morir», explica. Tras ponerse en posición de defensa, salió despedido de su asiento y terminó fuera del tren.
Tras recuperarse de la impresión, se quitó un panel que tenía encima y comprobó que tenía el brazo derecho muy dañado y sangraba abundantemente de la cabeza. Describe un escenario caótico, con personas que no podían moverse y otras que solo podían gritar. Quiso ayudar, pero su propio estado se lo impidió. Pidió a unas personas que avisaran a sus familiares para comunicarles que seguía con vida.
Con la llegada de los servicios de emergencia fue clasificado como amarillo en el triaje y, con ayuda de una policía que estaba fuera de servicio, salió del hospital de campaña, donde eran atendidos los casos más graves. Fue trasladado al hospital de Alcázar de San Juan, donde fue intervenido de urgencia en el brazo derecho. Sus padres se desplazaron hasta el centro sanitario el mismo día.
Adrián González recuerda también al viajero de unos 50 años que se sentó a su lado y trabajaba con el portátil durante todo el trayecto, al que no volvió a localizar. De momento seguirá su recuperación en Madrid una vez reciba el alta. Asegura que seguirá viajando en tren, aunque ya no elegirá los vagones de cabecera ni de cola, y agradece la labor de quienes le atendieron.
Información elaborada a partir de El Norte de Castilla.