El bar Chule cierra en Villabrágima tras 54 años de historia
El bar Chule de Villabrágima cierra tras 54 años como punto de encuentro, comidas y tapas para varias generaciones.
El bar Chule de Villabrágima ha cerrado sus puertas después de 54 años de actividad. El establecimiento, situado junto a la carretera VA-505, celebró este viernes una fiesta de despedida con clientes, amigos y familiares, además de las actuaciones de El Sarao de los Flamenquitos, Dos de Picas y el DJ Saulovic.
La historia del negocio comenzó en 1972, cuando Jesús Fernández, conocido como Chule, y su esposa, Purificación Villagrá, Puri, se hicieron cargo del bar de Marianito. El establecimiento ofrecía comidas, cenas y pensión, con platos como el pollo de corral, y contó también con la participación de sus hijos Jesús, Ana Isabel y María Belén.
Tras el fallecimiento de Jesús Fernández a los 52 años, Puri continuó al frente del negocio hasta 1995. Ese año cedió el testigo a su hija Ana Isabel Fernández y a su marido, Pedro Espeso, quienes mantuvieron el nombre de bar Chule por ser ya muy conocido. En el año 2000 acometieron una reforma que incorporó un comedor y un patio.
Durante las últimas décadas, el bar ofreció comidas y cenas por encargo para celebraciones, además de tapas, especialmente los domingos y festivos. Entre sus especialidades estuvieron la gallina en pepitoria, el pollo de corral, el rabo de toro, las carrilleras, el conejo, el lechazo, el pulpo, el morro rebozado y las tostadas de gambas gratinadas. El establecimiento obtuvo varios premios en el concurso de pinchos de Villabrágima.
Desde que Ana Isabel y Pedro anunciaron el cierre han recibido numerosas muestras de cariño, cartas y ramos de flores. La pareja ha explicado que la decisión les produce tristeza, pero también supone un descanso necesario después de años con horarios muy exigentes. Ahora quieren dedicar más tiempo a viajar, pasear y disfrutar de la familia y los amigos.
Durante la despedida, Ana Isabel y Pedro estuvieron acompañados por su hija Cristina, familiares, amigos y numerosos clientes. Ana Isabel resumió la emoción del momento con un agradecimiento: «Gracias, gracias y muchas gracias». Su sobrino Iván Herrero definió el Chule como «muchísimo más que un bar» y destacó su importancia en la historia de la familia y en los recuerdos de varias generaciones.
Información elaborada a partir de El Norte de Castilla.