Zamora Suena lleva música en directo a dos salas de la ciudad con tres bandas en noviembre
Zamora Suena programa tres bandas en La Cueva del Jazz y el Ávalon Café el 13 y 14 de noviembre, con entradas desde 10 euros.
El ciclo «Zamora Suena», respaldado por el Ayuntamiento de Zamora, programa a Hermana Furia, Rosy Finch y Shrizz&The Kiddz en las dos salas de música en vivo de la ciudad con el objetivo de promocionar y rendir homenaje al sector. La primera cita será el sábado 14 de noviembre, a las 20.30 horas, en La Cueva del Jazz, con Hermana Furia y Rosy Finch, dos bandas de rock clásico con influencias del stoner y el grunge. Su responsable, Óscar Sotelo, explicó que el concierto recupera a dos formaciones que ya compartieron escenario en esa sala hace tres años, y destacó el potencial de las bandas con participación femenina en el rock. Las entradas cuestan 10 euros anticipadas y 12 euros en taquilla, y se venden en la sala y en entradium.com.
El Ávalon Café acogerá el 13 de noviembre, a las 21.30 horas, a Shrizz&The Kiddz, una formación liderada por un cantante francés y con músicos de amplia trayectoria, entre ellos el guitarrista Alberto Anaut, el batería Anye Bao y el bajista Luis Miguel Aladrón, que ha trabajado con Estopa, Antonio Vega o Andrés Suárez. Su responsable, Álvaro de Paz, lo describió como un proyecto nuevo que todavía no tiene nada publicado, y agradeció el respaldo municipal, ya que, según dijo, sin dinero institucional estos músicos no vendrían a sus salas, donde los cachés son altos para lo que generan. Las entradas cuestan 10 euros en la propia sala.
El concejal de Promoción Económica, David Gago, subrayó el papel de estos locales para descubrir nuevos talentos, comparándolos con una pecera en la que los artistas «comienzan siendo pequeños peces». Entre los dos establecimientos se programan más de 200 eventos al año, y por sus escenarios han pasado Vetusta Morla, Rodrigo Cuevas o Sanguijuelas del Guadiana cuando empezaban a darse a conocer.
Óscar Sotelo, de la segunda generación al frente de una sala con 43 años de trayectoria, señaló que el aumento de costes, los cachés y las exigencias normativas dificultan la rentabilidad en salas pequeñas, y agradeció el apoyo institucional. También apuntó a la segmentación de los gustos musicales, con un público que sigue a artistas concretos más que a estilos. Por su parte, Álvaro de Paz, cuyo local está a punto de cumplir 30 años, lamentó que la gente cueste cada vez más escuchar música nueva y que se haya perdido la inquietud por la música.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.