El Centro de Menores de Juslibol, escenario de una novela sobre jóvenes internados
Una novela ambientada en el Centro de Menores de Juslibol reflexiona sobre los jóvenes internados, el desamparo y las dificultades para labrarse un futuro.
El escritor y autor de la novela «Intruso» recuerda que, meses atrás, la prensa informó de problemas de disciplina en el Centro de Menores de Juslibol, con titulares que aludían a un motín, y de las dificultades para adjudicar su gestión, ya que la última licitación quedó desierta. Según explica, esas instalaciones tienen para él un valor casi sentimental porque fueron el escenario de su novela, donde aborda el encuentro entre un interno y otro joven acusado de la muerte de un compañero en un colegio, en un caso de novatada que en realidad encubre maltratos y acoso.
El autor cuenta que, tras solicitar las autorizaciones pertinentes, pudo recorrer los módulos del centro y entrar en las habitaciones, con una atención que describe como muy buena por parte de los profesionales. Según sus palabras, lo más relevante no es el escenario real sino la atmósfera de un ambiente cerrado y los sentimientos que despierta en un joven verse recluido, lejos de su familia y de su realidad, con un futuro incierto.
La historia se inspira en un suceso que leyó en prensa y que le impactó por el perfil de los culpables: chicos de familias convencionales, lejos de la imagen de «aspecto sospechoso» que a menudo se asocia al delito. El escritor subraya que los prejuicios llevan a vincular el delito con ambientes marginales o con la inmigración, algo que considera profundamente injusto, y recuerda que el mal existe en todos los entornos.
Sobre la delincuencia juvenil, el autor sostiene que, en la mayoría de los casos, se trata de situaciones de desamparo que el menor no elige: familias desestructuradas, pobreza, soledad, malas compañías o drogas. Esa circunstancia, según defiende, marca el futuro de cada niño en función de la familia y el entorno en que crece, sin que haya méritos ni culpas en ello.
Tras su documentación, el autor considera que en España se ha mejorado el acompañamiento de los menores internados por medida judicial, con cariño, atención y, en muchos casos, recuperación del rumbo, aunque subraya que eso exige recursos suficientes. Advierte, no obstante, de que el principal problema llega al salir del centro, cuando el entorno que les espera sigue siendo complicado y hostil, hasta el punto de que algunos menores han llegado a no querer salir porque nunca habían vivido mejor que dentro.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.