Mujeres migrantes sostienen los cuidados en la Vall d’Albaida
Mujeres migrantes trabajan en los cuidados de la Vall d’Albaida, con jornadas extensas, informalidad y dificultades para regularizarse.
Las mujeres migrantes desempeñan un papel esencial en los cuidados de personas mayores y las tareas del hogar en la Vall d’Albaida, aunque muchas trabajan en condiciones de gran vulnerabilidad. Según el Portal Estadístic de la Generalitat Valenciana, más de 4.000 mujeres extranjeras residen en la comarca, y el cruce de datos de la Encuesta de Población Activa permite estimar que cerca del 20% se dedica a los cuidados del hogar.
El reportaje recoge los testimonios de María, Wvilza y Deysi, tres mujeres instaladas en Castelló de Rugat. María, hondureña de 61 años, cuida desde hace cinco meses a una mujer de 89 años como interna. Llegó a España para conseguir dinero con el que pagar el tratamiento de su hija y calcula que trabaja unas 65 horas semanales, descontando el sueño y las cuatro horas diarias que dedica a pasear.
Las dificultades para regularizar su situación y acceder a un empleo con derechos aparecen como uno de los principales obstáculos. María explica que en los pueblos encuentra más oportunidades para trabajar sin papeles que en ciudades como Barcelona, donde estuvo ocho meses cuidando a sus sobrinos y limpiando una casa por 500 euros mensuales.
Wvilza, de 43 años y procedente de Venezuela, llegó directamente a Castelló de Rugat, donde vive su actual marido. Deysi, de 37 años y hondureña, se trasladó al municipio después de que una amiga la acogiera. Las tres coinciden en que otras mujeres migrantes les ayudaron a encontrar alojamiento, trabajo o apoyo en momentos complicados.
El sector de los cuidados continúa estando fuertemente feminizado: el 95,5% de las personas afiliadas a la Seguridad Social en esta ocupación son mujeres, según un estudio de Funcas de 2023. El mismo análisis estima que la economía sumergida alcanza aproximadamente al 55% de las trabajadoras extranjeras del sector.
Las jornadas pueden ser muy reducidas o extremadamente largas. Un estudio de Oxfam Intermón señala que el 65% de las empleadas del hogar que trabajan por horas sufre parcialidad no deseada y que más de una de cada diez internas supera las 61 horas semanales. La falta de documentación, la informalidad y el trabajo puertas adentro dificultan la inspección laboral y el reconocimiento de una actividad imprescindible para muchas familias de la comarca.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.