España y Marruecos, una vecindad marcada por la dependencia y los conflictos
España y Marruecos mantienen una relación imprescindible pero marcada por el Sáhara, Ceuta, Melilla, la inmigración y la rivalidad regional.
España y Marruecos están obligados a mantener una relación estrecha por su proximidad geográfica y por compartir intereses en migración, comercio, seguridad, pesca y control fronterizo. Sin embargo, sus vínculos también atraviesan crisis periódicas por el Sáhara Occidental, Ceuta, Melilla y la gestión de las fronteras.
En 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la base «más seria, creíble y realista» para resolver el conflicto, aunque mantuvo que la solución debía alcanzarse en el marco de Naciones Unidas y ser aceptable para las partes. El giro mejoró la relación con Rabat, pero provocó un deterioro con Argelia, que apoya al Frente Polisario.
La inmigración es otro de los principales puntos de tensión. Marruecos es país de origen, tránsito y retorno de migrantes, mientras España necesita su cooperación para controlar las rutas que afectan a Ceuta, Melilla, Canarias y el Estrecho. La crisis de Ceuta de mayo de 2021 permitió la entrada de entre 7.000 y 9.500 personas en dos días. El texto también alude a una crisis ocurrida en julio de 2026, con más de 70.000 entradas desde Marruecos, aunque subraya que no existe una conclusión judicial firme que atribuya su organización a las autoridades marroquíes.
La soberanía de Ceuta y Melilla continúa siendo otro motivo de fricción. España la considera incuestionable, mientras Marruecos mantiene históricamente reivindicaciones sobre ambas ciudades. En septiembre, el ministro español de Exteriores afirmó que determinadas declaraciones marroquíes sobre ellas «degradan» la relación bilateral.
Pese a las diferencias, España, Portugal y Marruecos compartirán la organización del Mundial de 2030. Además, Marruecos ha ganado peso internacional desde que Estados Unidos reconoció en 2020 su soberanía sobre el Sáhara Occidental y Rabat normalizó sus relaciones con Israel. Para España, el país vecino es un socio necesario en materia migratoria, económica y de seguridad; para Marruecos, España es un socio europeo estratégico.
La relación tiene un interés directo para la provincia de Alicante y para la Comunidad Valenciana por la proximidad con el norte de África y por la importancia de las conexiones comerciales, marítimas y migratorias del Mediterráneo, aunque el texto no aporta datos específicos sobre Alicante.
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