Las seis etapas psicológicas para afrontar un cambio de conducta
El modelo de Prochaska y DiClemente explica las seis fases del cambio de conducta y cómo acompañar a quien necesita ayuda.
El modelo de cambio desarrollado por los psicólogos James Prochaska y Carlo DiClemente explica por qué muchas personas no están preparadas para modificar una conducta, incluso cuando su entorno considera que necesitan ayuda. El enfoque identifica seis etapas: precontemplación, contemplación, preparación, acción, mantenimiento y recaída.
En la fase de precontemplación, la persona no reconoce que exista un problema y puede acudir a terapia presionada por familiares, amistades o pareja. Expresiones como «así soy yo» o «los demás están exagerando» reflejan esa falta de conciencia, por lo que los especialistas recomiendan fomentar la reflexión sin confrontar directamente.
Durante la contemplación aparece la ambivalencia: se empieza a reconocer el daño, pero también se perciben beneficios en mantener la conducta. En la preparación ya se realizan pequeños cambios y se fija el objetivo de actuar en un futuro cercano, normalmente durante el mes siguiente. En esta etapa, contar con un plan concreto y realista y con el apoyo del entorno puede ayudar a afrontar el miedo al fracaso.
La fase de acción comienza cuando se aplican cambios, como abandonar un consumo o alejarse de determinados entornos. Es un periodo de elevada vulnerabilidad y requiere tiempo y energía emocional. El modelo considera que la persona mantiene esta etapa durante al menos seis meses, mientras el acompañamiento de familiares y allegados sirve para reforzar el compromiso y recordar los beneficios obtenidos.
Después llega el mantenimiento, cuando el nuevo comportamiento se integra en el estilo de vida. Esta fase puede prolongarse entre seis meses y dos o tres años, periodo en el que se trabajan la prevención de recaídas, las estrategias de afrontamiento y la gestión emocional. La recaída no se considera un fracaso, sino una vuelta a una etapa anterior que permite analizar los desencadenantes y retomar el proceso con la experiencia adquirida.
El artículo subraya que el entorno puede acompañar y ofrecer recursos, pero tiene un límite: el cambio resulta más probable cuando la propia persona avanza por las distintas fases y toma conciencia de la necesidad de modificar aquello que no es saludable.
Información elaborada a partir de Diario de Almería.