Los campings catalanes ganan clientes fuera del verano y amplían su apertura
El 52% de las pernoctaciones en los campings catalanes se realiza fuera del verano y más establecimientos amplían su apertura anual.
El 52% de las pernoctaciones en los campings de Catalunya ya se concentra fuera de la temporada baja, frente al 40% de hace cinco años, cuando el 60% de las estancias se concentraba en julio y agosto. El sector atribuye esta evolución a un cambio en los hábitos de los turistas y al aumento de las temperaturas suaves durante los meses fríos.
Miquel Gotanegra, presidente de la Federació Catalana de Campings, asegura que “hay un cambio de paradigma” y que el crecimiento de las pernoctaciones llega fuera del verano. El principal cliente de esta etapa es el jubilado centroeuropeo que viaja en autocaravana y que cada vez incluye Catalunya entre sus destinos preferentes.
La tendencia está llevando a más establecimientos a abrir durante buena parte del año. En Girona, cerca del 25% de los campings mantendrán la actividad al menos nueve meses y una decena no cerrará en todo el año. En Tarragona, también una decena de los cerca de 50 establecimientos asociados en la Costa Daurada abre durante los doce meses.
Un estudio elaborado por Bim Consultors para el sector gerundense sitúa en 215 los días de apertura media anual, un 21,5% más que hace una década. La estancia media fuera del verano oscila entre los seis días de septiembre y los 3,3 de enero. En enero, la ocupación de los campings abiertos supera el 50% y en algunos establecimientos alcanza entre el 80% y el 90% en periodos como Navidad o Carnaval.
Los responsables del sector destacan también el impacto laboral. Según Gotanegra, alargar los periodos de ocupación permite contar con plantillas más preparadas y profesionalizadas y reducir la precariedad. En Tamarit Beach Resort, en Tarragona, la ocupación media entre octubre y marzo ronda el 50%, con un 60% de clientela internacional.
La apertura fuera del verano también beneficia a los municipios donde se ubican estos alojamientos. El estudio cifra el impacto global de la actividad en temporada baja en 47 millones de euros en Blanes, 36 millones en Calonge i Sant Antoni y cerca de 40 millones en Sant Pere Pescador. La evolución afecta al conjunto del turismo catalán y ofrece una referencia para Barcelona sobre la creciente desestacionalización del sector.
Información elaborada a partir de La Vanguardia (Barcelona).