Marlaska recuerda su infancia en Bilbao y el papel de sus padres en su educación
Grande-Marlaska recuerda en sus memorias su infancia en Bilbao, el valor del trabajo de su padre policía municipal y el ejemplo de independencia de su madre.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, recuerda en sus memorias su infancia en Bilbao, marcada por un contexto social complicado en Euskal Herria y por la educación que recibió de sus padres. La información se publica en el libro «Ni pena ni miedo: Un juez, una vida y la lucha por ser quienes somos», editado por Ariel, en el que repasa también su carrera judicial y su labor contra la corrupción y el terrorismo en la Audiencia Nacional, así como la aceptación pública de su orientación sexual.
Según relata, creció en una familia humilde, sin grandes lujos pero sin carencias de necesidades básicas, en un hogar en el que la educación era uno de los pilares fundamentales. «Mi infancia fue la de un niño de una familia media de los años 60 y 70, con un orden muy establecido. Vivíamos sin lujos. Lo importante en casa era estudiar», cuenta.
Su padre trabajaba como policía municipal en Bilbao. De él, según explica en sus memorias, aprendió el sentido de la responsabilidad, el respeto a las normas y el valor del trabajo diario. «Era un hombre serio pero muy protector», ha escrito.
Su madre, modista de profesión, es para el ministro un referente de independencia y fortaleza en una época en la que las mujeres no siempre tenían las mismas oportunidades para desarrollar su autonomía. «Mi madre es un referente en muchos aspectos de mi vida. Era modista», ha explicado.
Grande-Marlaska describe a sus padres como dos figuras complementarias: de su padre heredó el sentido del deber y la responsabilidad, y de su madre, el ejemplo de independencia y determinación.
Información elaborada a partir de Deia.