Más de 800 figuras de la cultura respaldan la huelga general del 11-N con un manifiesto
Más de 800 personalidades de la cultura firman un manifiesto de apoyo a la huelga general del 11-N, con reclamos sobre vivienda y precariedad del sector.
Más de 800 personalidades del mundo de la cultura han firmado un manifiesto de adhesión y apoyo a la huelga general convocada para el 11 de noviembre. Entre los firmantes figuran los cineastas Rodrigo Sorogoyen y Laura Hojman, el actor y escritor Carlos Bardem, la escritora Alana S. Portero, el filósofo Paul B. Preciado y el músico Nacho Vegas. El documento, titulado 'El 11N, la cultura también para', se centra en reclamar una vivienda estable, con contratos indefinidos, un tope a los alquileres en zonas tensionadas y el fin de los desahucios.
El manifiesto pide además medidas para prevenir y sancionar la discriminación racista en el acceso a la vivienda y a espacios comerciales o de producción artística, la regulación de los alquileres comerciales y la protección de los espacios culturales independientes. También reclama un régimen de autónomos y una fiscalidad adaptados a ingresos intermitentes, así como retomar las reformas legislativas paralizadas que afectan al sector, entre ellas la Ley del Cine.
Otros firmantes destacados son los dramaturgos Pablo Messiez y Lola Blasco, la cantante Rocío Saiz y numerosas escritoras, como Marta Sanz, Elvira Navarro, Gabriela Wiener, Mónica Ojeda, Elena Medel o Maruja Torres. Según el texto difundido, también lo suscriben 70 editoriales, más de 100 librerías y más de 70 espacios y organizaciones.
En el manifiesto, los firmantes denuncian que la especulación inmobiliaria aumenta el riesgo para el sector: «nos alejan de nuestros barrios, nos obligan a cerrar locales, abandonar proyectos o trabajar desde pisos compartidos que no reúnen las condiciones necesarias ni para la creatividad ni para la dignidad». Critican que se dé por hecho que las profesionales de la cultura deben compaginar «más de dos o tres trabajos» para crear, y que rara vez tengan un espacio propio para hacerlo.
El texto también alerta de que la gentrificación expulsa a vecinos y elimina los pocos espacios de encuentro que quedan en los barrios, que se convierten en «decorados». Para los firmantes, sin casa, sin locales y con el espacio público transformado en escaparate, no quedan lugares donde pueda desarrollarse la cultura.
Aunque la noticia tiene un alcance estatal, se enmarca en el debate sobre vivienda y precariedad que también afecta a Bilbao y a la provincia de Vizcaya, donde el sector cultural y los creadores se enfrentan a problemas similares de alquiler y espacios de trabajo.
Información elaborada a partir de Deia.