Una cafetería de Otxarkoaga con 37 años de historia afronta el cierre por falta de licencia
La cafetería Etxe-Gain de Otxarkoaga, con 37 años de historia, afronta el cierre por carecer de licencia para parte de su superficie.
La cafetería-degustación Etxe-Gain, en la calle Zizeruena del barrio bilbaíno de Otxarkoaga, según el texto original de El Correo, se enfrenta al cierre por no contar con licencia para la superficie que ocupa, una cuestión que el Ayuntamiento de Bilbao sostiene que debe regularizarse. Su propietaria, María Ángeles Payo, lleva al frente del local desde 1989, cuando lo alquiló a Viviendas Municipales por 21.700 pesetas mensuales, y en 2011 lo compró por 60.000 euros.
Payo, que ahora está a punto de jubilarse, explica que el negocio, que regenta junto a su hija Joana Arrebola, ha requerido «mucho sacrificio familiar». La cafetería tiene un aforo para 35 personas, no sirve menús y se limita a tortillas y bocadillos a modo de pintxos. Según el reportaje, el local ocupa unos 36 metros cuadrados, mientras que la licencia ampara una superficie aproximadamente la mitad de esa.
El conflicto se remonta a hace tres años, cuando el Gobierno local comunicó a la familia que una parte del negocio operaba sin licencia. Fuentes del área de Planificación Urbana señalan que la actividad no se corresponde con las condiciones de la autorización existente. Según el texto, el Consistorio ha realizado hasta siete requerimientos en los últimos dos años para regularizar la superficie y la salida de humos.
La propietaria asegura que nadie le advirtió de la situación al arrendar el local y que, antes que ella, otro hostelero lo gestionó durante una década. Por su parte, Rosa de la Fuente, portavoz de la PAH Sendia, denuncia el «asfixio» que, a su juicio, sufre la propietaria y recuerda que regularizar el local implicaría una reforma que la familia no puede asumir económicamente.
El Ayuntamiento defiende que el cierre no ha sido la primera opción y que se ha intentado que la actividad se adapte a la normativa. Asimismo, precisa que lo relevante no es si se han hecho obras, sino que la actividad cuente con las autorizaciones exigidas. Este mismo mes, según la familia, un agente municipal acudió al local para exigir que bajaran la persiana.
Información elaborada a partir de El Correo (Bizkaia).