La memoria de las niñas pastoras del Valle Bajo del Lozoya
La memoria de las niñas pastoras del Valle Bajo del Lozoya, sus saberes del campo y la vida rural en la sierra norte de Madrid.
Las niñas pastoras del Valle Bajo del Lozoya aprendían a orientarse y a organizar su jornada observando la naturaleza. Cuando el sol llegaba al Pico de la Miel, sabían que era la una y había llegado la hora de comer.
Durante sus largas jornadas al frente del ganado, conocían cada fuente, camino y planta de su entorno. Ese aprendizaje cotidiano les permitía desenvolverse en el campo y transmitir sus conocimientos de generación en generación.
También aprovechaban los recursos de sus propios rebaños. Con la lana de sus ovejas se hacían las medias, en una muestra de autosuficiencia y de las habilidades que desarrollaban desde niñas.
Mientras cuidaban de los animales, aprendían unas de otras. Sus recuerdos ofrecen hoy una mirada valiosa sobre la vida rural en el Valle del Lozoya, un territorio próximo a Cervera de Buitrago y a otros municipios de la sierra norte de Madrid.