El puente romano de Villa del Río, una entrada histórica a Córdoba
El puente romano de Villa del Río, sobre el arroyo Salado, conserva su función histórica como conexión entre Córdoba y Jaén.
A apenas un kilómetro del casco urbano de Villa del Río, sobre el arroyo Salado, se conserva un puente de origen romano situado en el trazado de la antigua Vía Augusta. La infraestructura, cuya construcción se sitúa tradicionalmente en el siglo I d.C., durante el reinado de Augusto, fue durante siglos una vía de conexión entre Córdoba y Jaén.
Su ubicación permitía salvar el cauce y facilitar el tránsito de personas, mercancías y ejércitos por una de las principales rutas de la Hispania romana. Algunos estudios señalan que pudo sufrir daños importantes por riadas u otros fenómenos naturales, lo que habría obligado a reconstruirlo en época andalusí aprovechando la cimentación original.
El puente está construido con piedra molinaza, una caliza rojiza característica del Alto Guadalquivir, y conserva cuatro ojos. El arco central, de mayor luz, alcanza los nueve metros y presenta un perfil ligeramente puntiagudo. También cuenta con dos aliviaderos laterales para gestionar mejor las crecidas del arroyo durante los episodios de lluvias intensas.
Su utilidad se mantuvo hasta la época contemporánea. Hasta mediados del siglo XX soportó el tráfico rodado de la antigua carretera nacional N-IV, una muestra de la resistencia de esta infraestructura más allá de su origen romano.
El puente ha sido objeto de distintas restauraciones. En 1999 se realizaron refuerzos con losas de hormigón y, en 2012, llegó a figurar en la Lista Roja del patrimonio en peligro de Hispania Nostra. Fue retirado de ese listado en 2018 tras nuevas intervenciones de consolidación. Actualmente sigue siendo uno de los ejemplos más destacados de la ingeniería antigua en la provincia de Córdoba.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.