Los vecinos de Cullera se protegen ante las riadas que bajan de la montaña
Los vecinos de Cullera protegen sus viviendas con maderas, plásticos y sacos ante el agua que baja de la montaña durante las lluvias intensas.
Las intensas lluvias registradas en las últimas horas mantienen en alerta a los vecinos de Cullera y de otras localidades de la Ribera. En zonas como la calle Bonavista, la principal preocupación aparece cuando el agua acumulada en las laderas de la montaña desciende con fuerza hacia las viviendas.
Toni Sancasto, residente en esta vía, explica que cada vecino se organiza como puede para evitar que el agua entre en casa. Algunos colocan maderas y otros recurren a sacos de arena para proteger las entradas durante los episodios de precipitaciones más intensas.
Los residentes describen la fuerza de las trombas como una auténtica catarata. Aunque las primeras valoraciones apuntan a que el agua no ha anegado de forma generalizada el interior de los inmuebles, la incertidumbre es especialmente elevada entre quienes viven en plantas bajas.
El problema, según los vecinos, continúa después de que deje de llover. El agua acumulada en el subsuelo de la montaña puede generar corrientes subterráneas y provocar humedades persistentes en paredes y cimientos durante meses.
Blas G. y Carmen B., también vecinos de la calle Bonavista, señalan que estas trombas limpian las calles, aunque reconocen que cada episodio de lluvia intensa provoca miedo. En el casco antiguo, Vicente González, vecino de la calle del Vall, advierte de que las olas causadas por los vehículos cuando la calle está anegada pueden entrar en las viviendas, por lo que algunos residentes utilizan plásticos o maderas para protegerse.
Los vecinos consideran que, tras cada tormenta, llega el momento de prepararse para nuevos episodios de lluvias torrenciales, que, según el texto, podrían ser más frecuentes con el cambio climático.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.