Las castañeras y las setas protagonizaban el otoño donostiarra en 1961
Los textos del Diario Vasco de 1961 retrataban las castañeras y advertían del riesgo de intoxicarse con setas en el entorno donostiarra.
El Diario Vasco recupera textos publicados en octubre de 1961 sobre dos elementos característicos del otoño en Donostia-San Sebastián: los puestos de castañas asadas y la recolección de setas en los montes cercanos.
La sección Sirimiri del 6 de octubre describía cómo los tenderetes de madera para vender castañas surgían por las calles de la ciudad. El artículo incluía una queja situada en la plaza de Pinares, en Gros, donde una castañera habría colocado su hornillo junto a un árbol, que terminó tostado.
El texto advertía de que la sustitución del ejemplar exigiría décadas para alcanzar un desarrollo similar y señalaba que, al año siguiente, otra vendedora había instalado su hornillo de carbón junto a otro árbol de la misma plaza.
Días después, el 17 de octubre, el periódico volvía a referirse a las castañeras, vinculándolas con la llegada de los primeros fríos otoñales. Aquel año algunas podían faltar de las esquinas donostiarras por la escasez de castañas causada por la phytophthora cambivora, conocida como enfermedad de la tinta, que estaba dañando los castañares.
La publicación también animaba a disfrutar del campo, donde los donostiarras podían encontrar setas como sisas, gibelurdiñes y hongos. Al mismo tiempo, alertaba del riesgo de confundir especies comestibles con amanitas faloides, después de que cuatro personas hubieran fallecido intoxicadas en Iparralde.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.