Los andadores ganan presencia en Gipuzkoa para sostener la autonomía
Los andadores ganan presencia en Gipuzkoa ante el envejecimiento y la necesidad de preservar la autonomía y la vida social.
Los andadores son cada vez más habituales en las calles de Gipuzkoa, impulsados por el envejecimiento de la población y la necesidad de mantener la autonomía. Uno de cada cuatro guipuzcoanos tiene 65 años o más, mientras que la dependencia afecta al 6,6% de las personas de entre 65 y 74 años y al 29% de quienes superan los 75.
La psicóloga y gerontóloga Elena Iraolagoitia explica que todavía existe cierto estigma, aunque la percepción está cambiando. A su juicio, utilizar una ayuda para caminar «no es un fracaso, sino una solución muy inteligente cuando hace falta». También advierte de que movilidad y socialización están estrechamente relacionadas: «Si no salimos, el aislamiento, el deterioro y el sentimiento de soledad cada vez es mayor».
La esperanza de vida en Gipuzkoa alcanza los 87 años en las mujeres y los 81,7 en los hombres. En este contexto, Euskadi impulsa un modelo de cuidados que refuerza las redes comunitarias y la atención a domicilio para que las personas puedan permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible.
La accesibilidad del entorno resulta clave. La arquitecta e investigadora de la EHU Olatz Irulegi señala que las personas mayores demandan aceras accesibles, pavimentos que no resbalen, bancos con respaldo y reposabrazos, iluminación y zonas de sombra. El proyecto Kalelagun, integrado en las estrategias Hariak y Adinberri de la Diputación de Gipuzkoa, estudia cómo adaptar calles y portales para favorecer la autonomía y prevenir la soledad no deseada.
Las ortopedias guipuzcoanas también constatan el aumento de la demanda. Maider Otezabal, responsable de la ortopedia Mikelan, en Irura, afirma que venden andadores a diario y que la semana pasada llegaron a comercializar cuatro en una sola jornada. Los principales usuarios son personas mayores, especialmente a partir de los 70 años, o con problemas de equilibrio y movilidad.
La evolución afecta al conjunto de Gipuzkoa y, como capital del territorio, Donostia-San Sebastián forma parte de este cambio en la manera de entender la movilidad urbana: no se trata solo de desplazarse, sino de poder hacer recados, pasear y mantener las relaciones sociales.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.