Isabel Angiozar, la memoria eibarresa de los niños afectados por la polio
La eibartarra Isabel Angiozar relata las secuelas de la polio y reclama esclarecer la gestión de las vacunas durante el franquismo.
El Instituto Gogora investigará desde el próximo año la expansión de la poliomielitis durante el franquismo y recogerá testimonios de las personas afectadas en Euskadi. La iniciativa, impulsada junto a la asociación Eginaren Eginez, responde al reconocimiento incluido en la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Euskadi.
Entre quienes han relatado su experiencia se encuentra Isabel Angiozar, una eibartarra de 69 años que contrajo la enfermedad con apenas 18 meses. Tras varios episodios de fiebre y una segunda crisis, los médicos confirmaron el diagnóstico. Durante más de un mes tuvo que vivir con unos vecinos para evitar contagiar a su hermana pequeña.
La polio marcó su infancia y su vida adulta. Fue operada por primera vez a los cuatro años y, entre los nueve y los once, pasó por cinco intervenciones. Una complicación durante un injerto hizo que dejara de andar temporalmente. Finalmente recuperó la movilidad, aunque hoy necesita muletas y arrastra una cojera importante.
Angiozar recuerda también el rechazo de algunas amigas tras su primera operación y las dificultades que encontró en el ámbito laboral. Aunque pudo trabajar y formó una familia, reclama una mayor inclusión para las personas con secuelas de esta enfermedad.
La eibartarra critica la gestión de las vacunas durante el franquismo y sostiene que muchos contagios se podrían haber evitado. Gogora pretende esclarecer precisamente lo ocurrido con la expansión de la epidemia y recuperar la memoria de un colectivo que sufrió secuelas físicas y emocionales durante décadas.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.