La sequía y el calor amenazan la resistencia de los pinares de Eivissa
Los expertos advierten de que la sequía y el calor amenazan la resistencia de los pinares de Eivissa y pueden transformar el paisaje balear.
La sucesión de sequías extremas y olas de calor está transformando los bosques de Balears y puede favorecer una vegetación cada vez más parecida a la de algunas zonas del Marruecos actual. Los expertos advierten de que el cambio de paisaje ya ha comenzado y señalan entre las áreas preocupantes determinados pinares de Eivissa.
El verano de 2026 ha sido el más caluroso desde que existen registros en las islas, según el Servei de Gestió Forestal i Protecció del Sòl del Govern. El 96% de los días registraron temperaturas superiores a la media, mientras que las precipitaciones fueron escasas en muchas zonas. La afectación severa alcanza hasta 500 hectáreas forestales arboladas, principalmente en Mallorca y Menorca, aunque el estrés hídrico también afecta a otra vegetación y puede reducir su capacidad para resistir los próximos veranos.
El ingeniero forestal Oriol Domènech explica que un episodio aislado de mortalidad no tiene por qué transformar de forma permanente los ecosistemas, pero advierte del riesgo cuando estos fenómenos se repiten. En ese caso, afirma, Eivissa, junto con Mallorca, Menorca y Formentera, podría acabar teniendo una vegetación “semejante a la que hoy encontramos en determinadas zonas del Marruecos”.
El profesor de la Universitat de les Illes Balears Javier Gulías añade que no hace falta ir tan lejos para encontrar procesos similares y cita Alicante, Murcia y Almería, territorios afectados por la desertificación. Según el especialista, la evolución climática puede propiciar paisajes con una vegetación menos densa y una presencia menor de árboles y arbustos.
Los expertos destacan que los pinares de Eivissa crecen en territorios con precipitaciones escasas y veranos muy calurosos, condiciones que este año se han agravado. A la combinación de calor, sequía e irradiación solar se suman unas temperaturas nocturnas más elevadas, que obligan a las plantas a seguir consumiendo reservas de agua durante la noche y dificultan su recuperación.
La situación se enmarca en varios años de presión climática. En 2023 se registraron déficits importantes de lluvia; en 2024 se detectó un deterioro notable de la vegetación en zonas de Mallorca, y en 2025 la temperatura media de Balears quedó 1,1 grados por encima de la media climática del periodo 1991-2020, según la Aemet.
Información elaborada a partir de Ara Balears.