La memoria de las pastoras que cuidaron el Valle Bajo del Lozoya
La memoria de las niñas pastoras del Valle Bajo del Lozoya, sus saberes sobre el entorno y la vida rural junto a sus rebaños.
Las niñas pastoras del Valle Bajo del Lozoya aprendían a orientarse por el sol, los caminos y las fuentes mientras cuidaban sus rebaños. Cuando el sol llegaba al Pico de la Miel, sabían que era la una y que había llegado la hora de comer.
Su conocimiento del entorno incluía cada sendero, manantial y planta de la zona, saberes adquiridos desde la infancia y transmitidos entre generaciones.
También aprovechaban la lana de sus propias ovejas para hacerse las medias, en una muestra de la autosuficiencia y las habilidades que formaban parte de la vida cotidiana en el valle.
Lejos de las aulas a las que soñaban con acudir, aquellas niñas aprendían unas de otras mientras atendían al ganado. Hoy, sus recuerdos conservan una parte esencial de la memoria rural del Valle del Lozoya, cercano a El Berrueco.