Un viaje desde Elche a Murcia convertido en recuerdo de juventud
El recuerdo de un viaje en tren desde Elche a Murcia convierte el nueve de octubre en una historia personal de juventud y despedidas.
El nueve de octubre, festivo en Elche, sirve de escenario para el recuerdo de un viaje en tren a Murcia que marcó la juventud del protagonista de este relato. La excursión formaba parte de una costumbre ilicitana de desplazarse ese día a la ciudad murciana, donde muchos acababan coincidiendo con conocidos.
Treinta años después, el narrador conserva la imagen de aquel trayecto: el traqueteo del tren, las estaciones tras la ventanilla y un recorrido de unos cincuenta kilómetros que parecía más largo. En Murcia le esperaba una joven a la que había conocido durante el verano, cuando él trabajaba de camarero en un pueblo de playa.
Ambos pasearon por el Malecón y por el centro de la ciudad, comieron juntos y hablaron durante horas. Ella le explicó qué era el Tontódromo, una palabra que, pese al paso del tiempo y al olvido de otros detalles, permanece asociada a aquel día.
Al regresar a la estación, el muchacho besó a la joven antes de subir al tren de vuelta a Elche. Ella no se apartó, pero tampoco respondió, y permaneció inmóvil en el andén mientras el convoy comenzaba a alejarse. Después siguieron en contacto durante un tiempo, hasta que dejaron de llamarse.
El relato vincula así una fecha marcada por la fiesta, la historia y las banderas con los recuerdos personales que cada persona puede asociar al festivo. Para el protagonista, el nueve de octubre quedó ligado a una estación de Murcia, a un beso incierto y a un tren que, finalmente, lo llevaba de regreso a casa.
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