Una investigadora de la UMH propone un nuevo modelo para cuidar a dependientes sin dañar la salud de quien cuida
Una investigadora de la UMH de Elche propone medidas para cuidar a dependientes sin perjudicar la salud, el bienestar y la vida laboral de los cuidadores.
La profesora del Departamento de Psicología de la Salud de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, María Antonia Parra Rizo, plantea repartir las responsabilidades del cuidado de personas dependientes, evitar el aislamiento social, ofrecer herramientas para gestionar el estrés y la culpa, y prevenir los problemas físicos derivados de estas atenciones. Su propuesta forma parte de un trabajo titulado «Hacia un nuevo modelo de cuidados: resiliencia y fortalezas en la díada persona cuidadora-persona cuidada, con atención a la mujer cuidadora», presentado en el XVIII Congreso Lares Comprometidos con el Cuidado, celebrado en Girona.
La investigadora parte de una realidad que afecta a numerosos hogares: cuidar a una persona mayor o dependiente puede prolongarse durante años y tener consecuencias para la salud física, el bienestar emocional, las relaciones sociales y la vida laboral de los familiares cercanos que asumen esta tarea. Frente a ello, defiende un modelo que aborde conjuntamente el bienestar de la persona dependiente y el de quien la cuida, para que la atención sea más saludable y sostenible en el tiempo.
Uno de los ejes del estudio es fortalecer las redes de apoyo para que la responsabilidad no recaiga en una sola persona. Según Parra, el entorno familiar y social facilita el reparto de tareas, previene el aislamiento y permite a quienes cuidan mantener espacios de descanso, relaciones personales y actividades cotidianas.
El modelo también propone trabajar herramientas psicológicas como la resiliencia, la regulación de las emociones, el optimismo, la esperanza y la gestión del sentimiento de culpa que aparece cuando el cuidador intenta dedicar tiempo a sus propias necesidades. El objetivo, según la investigadora, no es solo aliviar el estrés, sino reforzar los recursos personales que permiten mantener el bienestar pese a las exigencias del cuidado.
La investigación incorpora además las consecuencias físicas de la atención continuada, como las molestias musculares derivadas de ayudar a levantarse o desplazarse a una persona dependiente. Por ello, Parra plantea incluir medidas de movilidad y prevención de lesiones musculoesqueléticas dentro del propio modelo asistencial.
La investigadora subraya, por último, el peso que recae sobre las mujeres, que siguen asumiendo buena parte de los cuidados familiares no remunerados. Madres, hijas y parejas pueden verse obligadas a reducir su tiempo libre, sus relaciones sociales o su actividad profesional. Parra concluye que cuidar a quien cuida es una condición fundamental para que los cuidados puedan mantenerse en el tiempo sin comprometer la salud de las familias.
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